El reciente informe de Sedapal revela una alarmante situación en Lima y Callao, donde la infraestructura de agua potable y alcantarillado se encuentra en condiciones críticas. Este documento, que fue presentado al gobierno de Keiko Fujimori, subraya la antigüedad en la que operan muchas de las instalaciones fundamentales para el suministro de agua. Con colectores saturados y plantas de tratamiento con casi siete décadas de funcionamiento, la amenaza de un colapso en el sistema es más real que nunca. La falta de inversiones en infraestructura podría dejar a miles de ciudadanos sin acceso a este recurso vital, especialmente en situaciones de emergencia, lo que eleva las preocupaciones sobre la salud pública y la seguridad de la población.
Uno de los puntos más críticos destacados en el informe es el estado del **Colector Circunvalación**, cuya capacidad ha sido sobrepasada por el crecimiento demográfico y las altas demandas de servicios básicos. Este colector, fundamental para el correcto desagüe de las aguas residuales del sur de Lima, está en riesgo de provocar inundaciones que amenazan la salubridad de los vecinos. Aunque hay un proyecto aprobado para su reemplazo por más de S/723 millones, los retrasos en la asignación de recursos económicos han frenado cualquier avance, dejando a la ciudad vulnerable ante posibles emergencias.
Además de los colectores, el informe alerta sobre la crítica situación de la **Planta N.º 1 de La Atarjea**, operativa desde 1956. Según especialistas, esta planta es incapaz de soportar un sismo de mediana intensidad, lo que sería catastrófico, afectando a cerca del 40% de la población de Lima y Callao, y potencialmente hasta un 70%. La intervención necesaria requiere la construcción de la Planta N.º 3, cuya edificación se retrasa ante la falta de recursos. Así, la urgencia de abordar este problema se vuelve cada vez más apremiante, pues la posibilidad de una crisis hídrica se incrementa.
El informe también hace hincapié en el riesgo asociado a los reservorios, como el de **La Menacho**, que lleva más de cien años en funcionamiento y abastece a más de medio millón de personas. En el Callao, los tanques **R-01 y R-02 del Parque Internacional** requieren refuerzos estructurales urgentes. Una eventual falla en estos sistemas podría dejar sin agua a distritos clave, intensificando la crisis de abastecimiento. Además, el deterioro de las tuberías en la zona ha dejado a la Línea Centro como la única vía de suministro, lo que agrava aún más la fragilidad de la red hídrica.
Por si fuera poco, el informe resalta que los equipos de emergencia de Sedapal, que deberían estar listos para actuar en caso de crisis, también están en un estado precario. La empresa tiene pendiente la adquisición de camiones hidrojet y cisternas que han sobrepasado su vida útil. La falta de 70 generadores eléctricos para pozos y estaciones de bombeo (esenciales para mantener los servicios durante cortes de energía) sólo añade más presión al sistema ya de por sí colapsado. En este contexto, Lima y Callao enfrentan el desafío inminente de gestionar eficazmente sus recursos de agua ante una infraestructura envejecida y desatendida.
















