El ministro de Defensa, Rafael Belaunde, ha solicitado la declaración de las organizaciones criminales en Perú como grupos hostiles para permitir la intervención activa de las Fuerzas Armadas. Durante una reciente entrevista en el programa Cuarto Poder, Belaunde subrayó que la violencia creciente, evidenciada por el asesinato de cuatro personas y el secuestro de un empresario en Trujillo, ha generado la necesidad de tomar medidas drásticas. El Ejecutivo se ha movilizado rápidamente para abordar esta situación, buscando la aprobación de facultades legislativas que permitan a las Fuerzas Armadas actuar con mayor libertad contra estas agrupaciones delictivas.
A través de su propuesta, Belaunde argumentó que actualmente las Fuerzas Armadas carecen de un marco legal que les habilite a realizar operaciones militares contra bandas como Los Pulpos. «Esto impide el uso de inteligencia militar y unidades de operaciones especiales necesarias para enfrentar a estas organizaciones», comentó. La declaración de estos grupos como hostiles habilitaría a las Fuerzas Armadas a actuar con la misma contundencia que despliegan en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) contra Sendero Luminoso, que ya cuenta con esa catalogación.
El ministro de Defensa mencionó que, además de la acción directa contra organizaciones como Los Pulpos, también busca aplicar esta clasificación a otros grupos delictivos internacionales y nacionales como Los Choneros, el Comando Vermelho y el Tren de Aragua. Esta solicitud enfatiza la urgencia del Gobierno por establecer un control más robusto para combatir la criminalidad organizada, que no solo afecta la seguridad ciudadana, sino que también está interconectada con el tráfico de armas y explosivos vinculados a actividades ilegales, como la minería.
En el marco de esta estrategia, Belaunde también alertó sobre el reciente secuestro en Trujillo, atribuyendo la coordinación de este acto delictivo a la organización criminal Los Pulpos desde un penal. La evidencia sugiere que la criminalidad está profundamente arraigada en las estructuras penitenciarias, lo cual ha llevado al Gobierno a planificar un reforzamiento de la seguridad en los centros de detención. Así, se prevén controles más estrictos en las entradas de los penales, incluyendo el uso de escáneres y operativos para impedir que ingresen objetos prohibidos.
El Ejecutivo también está gestionando controles militares en los alrededores de los establecimientos penitenciarios. La implementación de retenes y sistemas de escaneo tiene como objetivo frenar el ingreso de armas y teléfonos que facilitan la comunicación de las bandas desde dentro. La estrategia de Belaunde se considera crucial ante un contexto de creciente violencia y desestabilización, buscando no solo frenar la acción de las organizaciones criminales, sino también asegurar que las Fuerzas Armadas puedan actuar de manera eficiente y legal en la defensa de la sociedad peruana.
















