Impacto de El Niño: ¿Cómo los agricultores pueden adaptarse?

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La Cámara de Comercio de Lima (CCL) ha destacado la urgente necesidad de que el Estado acompañe a los pequeños y medianos agricultores en su lucha contra los efectos devastadores del Fenómeno El Niño, que se traduce en variaciones climáticas extremas. Según David Morera, presidente del Gremio de Protección de Cultivos de la CCL, estos agricultores son los más vulnerables ante el aumento de temperaturas y, por lo tanto, requieren apoyo estatal para que sus cultivos sean sostenibles y resilientes ante estos cambios. La implementación de políticas públicas que incluya la capacitación, asistencia técnica y el acceso a tecnología adecuada resulta fundamental para garantizar la seguridad alimentaria en el país.

Morera ha resaltado que los trabajos coordinados de limpieza y reforzamiento de los cauces de los ríos son un paso clave para mitigar los efectos del Fenómeno El Niño. Esta acción en conjunto no solo protegería las tierras agrícolas de inundaciones, sino que también facilitaría la adaptación de los cultivos a las nuevas circunstancias climáticas. La prevención podría tener un impacto positivo en la producción agrícola, siempre y cuando se desarrollen estrategias a largo plazo que aseguren la resiliencia del sector ante fenómenos naturales que son cada vez más frecuentes.

El dirigente gremial ha subrayado la importancia de adaptar el manejo agronómico a las nuevas condiciones climáticas. Esto incluye el fortalecimiento del sistema radicular de las plantas mediante una nutrición adecuada, el uso de fertilizantes balanceados y la integración de materia orgánica y bioestimulantes. Además, la promoción de variedades de cultivos más tolerantes al calor se vuelve indispensable para asegurar una producción eficiente en medio de temperaturas extremas. Estos ajustes técnicos no solo son necesarios, sino que son urgentes para mantener la salud de los cultivos.

Uno de los mayores retos que enfrentan los pequeños y medianos agricultores es que, en el caso de cultivos permanentes como los frutales, la reposición ante eventos climáticos severos es prácticamente imposible. La aplicación de un manejo agronómico técnico es, por tanto, esencial para minimizar el impacto del calor y proteger la productividad. Cualquier esfuerzo de este tipo necesita un respaldo robusto y continuo del Estado para asegurar que los agricultores puedan hacer frente a las adversidades climáticas.

Por último, Morera ha propuesto la creación de una mesa de trabajo que reúna a autoridades y actores del sector agrícola. Esta iniciativa tiene como objetivo establecer un marco de coordinación para implementar acciones preventivas y efectivas ante el fenómeno de El Niño. La colaboración entre el Estado y el sector privado será vital para que los pequeños y medianos productores agrícolas cuenten con las herramientas y el conocimiento necesario para adaptarse y prosperar en un entorno marcado por la inestabilidad climática.