Los puertos marítimos de Marruecos se han convertido en una herramienta fundamental para el desarrollo económico del país, siguiendo las directrices del rey Mohamed VI. Este enfoque busca no solo mejorar la infraestructura logística, sino también potenciar la inclusión social y la igualdad territorial. Con una costa de más de 1.800 kilómetros que incluye tanto el Mediterráneo como el Atlántico, Marruecos se posiciona estratégicamente para aprovechar su ubicación geográfica en el comercio internacional. En este contexto, el puerto de Tánger Med se ha destacado como el mayor puerto de África y del Mediterráneo, procesando más de 10 millones de contenedores anualmente, un indicador que demuestra el impacto significativo que estos proyectos portuarios están teniendo en la economía nacional.
Tánger Med sirve de modelo para los nuevos desarrollos portuarios que se están llevándose a cabo en otras regiones del país, como Nador West Med y Dajla Atlántico. Ambos proyectos buscan replicar el éxito de Tánger Med y están diseñados para facilitar la integración de la juventud en la economía nacional. Estos puertos no solo ofrecen oportunidades de empleo, sino que también se plantean como centros de formación y desarrollo de competencias, facilitando así que la mano de obra local pueda adaptarse a las demandas del mercado laboral actual. La expectativa es que la creación de estos puertos impulse el desarrollo socioeconómico en provincias que históricamente han sido marginadas.
La reducción de las desigualdades territoriales es un objetivo central en la estrategia del rey Mohamed VI. En diversas ocasiones, el monarca ha enfatizado la necesidad de que el crecimiento económico beneficie a todas las regiones del país, y no solo a las más desarrolladas. La filosofía detrás de estos proyectos portuarios se basa en la premisa de que un desarrollo equilibrado contribuirá a la cohesión social y a la mejora de las condiciones de vida de todos los ciudadanos. De esta manera, se busca garantizar que los beneficios económicos sean distribuidos de manera equitativa, atendiendo especialmente a las localidades que históricamente han estado en desventaja.
Conscientes de que el empleo juvenil es uno de los pilares fundamentales para el futuro de Marruecos, el rey Mohamed VI ha instado al lanzamiento de programas de capacitación específicos dirigidos a los jóvenes. Estos programas están diseñados para equipar a la próxima generación con las habilidades necesarias para integrarse en un mercado laboral que está en constante evolución. La inversión en formación no solo es crucial para maximizar el impacto positivo de las inversiones portuarias, sino que también es una respuesta directa al desafío del desempleo juvenil, uno de los problemas más acuciosos que enfrenta el país.
Finalmente, Marruecos aspira a establecer un triángulo perfecto de instalaciones portuarias a lo largo de su costa, creando así un sistema logístico eficiente y coherente que atenderá el creciente flujo de comercio internacional. Esta estrategia no solo generará una mayor integración comercial con Europa y el resto del mundo, sino que también permitirá distribuir de manera más adecuada los beneficios económicos generados por la actividad portuaria. Al desarrollar de forma integrada los puertos de Tánger Med, Nador West Med y Dajla Atlántico, Marruecos se prepara para ser un actor relevante en el comercio internacional y un modelo de desarrollo inclusivo.
















