Las Fuerzas Aéreas argelinas han dado un paso importante al incorporar en sus hangares las primeras unidades del Sukhoi Su-57E, una versión destinada a clientes internacionales. Este hecho no solo representa un avance en la modernización del material militar de Argelia, sino que también altera el equilibrio militar en el norte de África, colocando a Argel en una posición estratégica en el Mediterráneo occidental. Hasta ahora, ningún otro país fuera de Rusia había conseguido adquirir este sofisticado cazador de quinta generación, lo que acentúa la relevancia del movimiento argelino en un contexto de creciente tensión regional.
Las negociaciones que llevaron a la compra fueron supervisadas por el Ministerio de Defensa Nacional de Argelia, en colaboración con Rostec y la United Aircraft Corporation (UAC), las cuales se mantuvieron en secreto durante varios meses. Se ha confirmado que el acuerdo incluye un lote inicial de entre doce y catorce aviones, que ya han comenzado a realizar pruebas operativas en suelo argelino. Esta adquisición no solo es un símbolo de la creciente relación entre Argelia y Rusia, sino que también representa una victoria para el Kremlin, que finalmente logra exportar uno de sus sistemas de armamento más avanzados.
El momento de la incorporación del Su-57E es significativo, ya que coincide con un fortalecimiento de la flota de cazas en Rusia. En 2022, al inicio del conflicto en Ucrania, el Su-57 operaba con una capacidad extremadamente limitada, pero en la actualidad se estima que Moscú cuenta con entre 50 y 60 unidades activas. A pesar de seguir siendo un número inferior a las flotas de programas de quinta generación de Estados Unidos y China, la experiencia en combate real del Su-57 durante el conflicto ucraniano confiere al caza ruso una ventaja que podría ser decisiva en futuras operaciones.
El Su-57 transforma profundamente el perfil de combate de Argelia, gracias a su diseño furtivo que minimiza la firma radar ante sistemas de defensa antiaérea. El avión también está equipado con tecnología avanzada de guerra electrónica y un radar AESA de última generación, lo que le permite atacar objetivos a gran distancia y mantenerse a salvo de represalias. Su capacidad de supercrucero, que permite volar a velocidades superiores a Mach 1 sin el uso intensivo de combustible, aumenta significativamente su autonomía operativa, consolidando así a Argelia como una potencia aérea en la región.
La adquisición del Su-57E ha generado reacciones cautelosas en Marruecos, cuyos militares han estado fortaleciendo su capacidad aérea con cazas F-16 y sistemas de defensa avanzada. La entrada en operación de un caza ruso de quinta generación, con exitosas misiones en combate, cambia las dinámicas de poder en la frontera entre ambos países. Esto ha llevado al Estado Mayor en Rabat a reevaluar sus estrategias defensivas y a buscar más colaboración con Estados Unidos. Para Europa y la OTAN, la presencia de tecnología militar rusa tan cerca de sus costas plantea nuevos desafíos de seguridad y un urgente reajuste en sus estrategias de vigilancia y Defensa.
















