Fátima Zahra El Mansouri se encuentra en una fase crucial para la formación del nuevo Gobierno marroquí tras la primera ronda de consultas. El desafío más inmediato es configurar una mayoría sólida que le permita gobernar de manera efectiva, lo cual implica no sólo la distribución de las carteras ministeriales, sino también garantizar la paridad de género en el gabinete. En este sentido, El Mansouri ha señalado que su objetivo es construir un gobierno político basado en una alianza con los partidos del Bloque Nacional, que incluye al Partido de la Independencia Istiqlal, el Partido del Progreso y el Socialismo (PPS) y el Partido de la Unión Socialista de las Fuerzas Populares (PUSFP). Este panorama político se presenta como la oportunidad para que El Mansouri, la primera mujer en asumir el cargo de jefa de Gobierno en Marruecos, marque un cambio significativo en la política del país.
Mientras las negociaciones avanzan, los partidos políticos, como el PPS, han convocado sesiones extraordinarias de sus consejos nacionales para deliberar sobre los resultados de las consultas con El Mansouri. Esta etapa de análisis es esencial para que cada partido tome una decisión informada sobre su participación en el Gobierno. A medida que se celebran estas reuniones, la presión aumenta para que se defina qué formaciones políticas finalmente formarán parte de la nueva mayoría gubernamental, una tarea que adquiere mayor complejidad dada la diversidad de intereses y posiciones dentro del espectro político marroquí tras las recientes elecciones legislativas.
El proceso se complica aún más con la posibilidad de que se suma a la nueva mayoría partidos como la Unión Constitucional o el Movimiento Popular, mientras que algunos partidos, como el RNI, enfrentan contundentes vetos de parte de sus rivales. La ausencia de ‘líneas rojas’ en las negociaciones sugiere que El Mansouri continúa explorando diversas opciones para alcanzar un consenso. Esta búsqueda de una mayoría estable no solo requiere una alianza sólida, sino que también confronta el dilema de cómo manejar el equilibrio de poder entre las diferentes fuerzas que han disputado protagonismo en el pasado.
Por otro lado, la cuestión de la paridad se convierte en un punto clave en esta etapa de configuraciones ministeriales. A pesar de que la Constitución de Marruecos promueve la igualdad de género, el Gobierno anterior mostró una representación limitada de las mujeres. La formación del nuevo Gabinete liderado por El Mansouri se presenta como una oportunidad para corregir esta disparidad y avanzar hacia una representación más equitativa. Las decisiones que se tomen sobre la asignación de carteras a mujeres en posiciones estratégicas serán determinantes para evaluar si verdaderamente se garantizará la inclusión femenina en la política marroquí.
Finalmente, la atención se centrará en cómo se distribuirán las carteras ministeriales y qué sectores recibirán un enfoque prioritario en el nuevo Gobierno. La agricultura, un área crucial tanto política como financieramente, es solo uno de los sectores donde se espera que se refleje esta nueva era de representatividad y capacidad de decisión. Este periodo decisivo antecede a un futuro donde Marruecos, bajo un nuevo liderazgo, busca avanzar no solo hacia un desarrollo económico sostenido, sino también hacia una democratización que incluya efectivamente a las mujeres en los espacios de poder, sentando las bases para reformas futuras que fortalezcan su participación política.
















