El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha realizado un anuncio significativo al establecer una prohibición de las apuestas en línea, justo días antes de las elecciones donde busca un cuarto mandato. Firmando una orden ejecutiva el viernes, Lula ha prohibido todas las apuestas deportivas y los casinos en línea en un movimiento que ha generado controversia. Este cambio en la política de apuestas se produce en un contexto electoral donde Lula se enfrenta al hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra actualmente encarcelado. El anuncio ha sido recibido con críticas de la oposición, que argumenta que esta decisión podría tener repercusiones económicas adversas para el deporte brasileño y la sociedad en general.
Desde la legalización de las apuestas en línea en Brasil en 2018, la industria ha crecido a un ritmo rápido, pero ha sido atribuida como culpable por la adicción al juego y las consiguientes dificultades financieras en los hogares. Lula ha descrito las apuestas en línea como un «cáncer» que está perjudicando a las familias brasileñas y ha instado a una acción decidida para erradicar este problema. Las reacciones no se han hecho esperar; Flávio Bolsonaro acusó a Lula de usar la situación para beneficiarse políticamente en un ambiente electoral competitivo. Al mismo tiempo, varios equipos de fútbol han expresado su preocupación por la posible pérdida de ingresos debido a la retirada de patrocinadores de apuestas.
La prohibición se implementará de inmediato, obligando a los apostadores y casas de apuestas a cerrar sus cuentas y retirar fondos antes del 5 de octubre. Lula también ha introducido un proyecto de ley que establece penas penales para las apuestas a cuotas fijas, que son las más comunes en el ámbito de las apuestas online. Este movimiento deberá ser aprobado por el Congreso en un plazo máximo de 120 días para continuar en efecto, lo que ha dejado en suspenso el futuro de la industria. Lula ha enfatizado la necesidad de proteger a los más vulnerables, especialmente a los niños y adolescentes, de los peligros del juego sin supervisión adecuada.
El ex presidente Michel Temer había permitido las apuestas en línea, pero Lula argumenta que durante la administración de Bolsonaro no existieron regulaciones adecuadas, lo que ha permitido que las apuestas crezcan descontroladamente. En un reciente discurso en la Asamblea General de la ONU, Lula subrayó cómo la industria ha convertido la adicción en una fuente de ingresos, y su compromiso es con el bienestar de la población brasileña. La postura del presidente ha obtenido el apoyo de una porción significativa de la sociedad, ya que un 59.9% de los adultos brasileños está a favor de la prohibición según una encuesta reciente.
Sin embargo, la Asociación Brasileña de Juego Responsable (IBJR) ha resaltado que una prohibición total podría poner en peligro hasta 73 mil millones de reales en ingresos del sector. Argumentan que la prohibición no eliminará la demanda de los apostadores, llevando a muchos a recurrir al mercado ilegal y dejando sin acceso los mecanismos de protección que ofrece un entorno regulado. La controversia sobre la prohibición de Lula refleja un dilema complejo entre la regulación de las apuestas, el bienestar social y las implicaciones económicas para los clubes deportivos y la industria de apuestas, en un país que continúa navegando en sus posturas sobre el juego y la adicción.
















