Jhonsson Smit Cruz Torres, conocido como ‘Jhonsson Pulpo’, fue arrestado recientemente en La Paz, Bolivia, marcando un golpe significativo en la lucha contra la delincuencia organizada en la región. Su captura fue el resultado de un operativo conjunto entre la policía de Perú y Bolivia, llevado a cabo en la calle Isaac Tamayo. Durante su tiempo en Bolivia, Cruz Torres se había adaptado con astucia a su entorno, utilizando diferentes propiedades para mantenerse oculto, lo que demuestra su planificación meticulosa y la capacidad de evadir a las autoridades durante un largo periodo.
Se sabe que Cruz Torres se mudó a áreas residenciales de alto costo, lo que refleja su capacidad económica y su intento de pasar desapercibido. Entre las propiedades encontradas, se destaca una vivienda en Achumani, una de las zonas más exclusivas de La Paz. Este inmueble de dos niveles, con acabados de lujo, habría sido alquilado con el objetivo de asegurar su comodidad y privacidad, todo ello por un precio que oscilaba entre 1.800 y 2.500 dólares mensuales, evidenciando los recursos financieros que tenía a su disposición a pesar de estar en la clandestinidad.
Otro de los lugares donde se ubicó a Cruz Torres fue un departamento en Irpavi, también en La Paz. Este espacio fue utilizado como un refugio adicional, donde mantenía la fachada de un empresario inmobiliario. A través de esta estrategia, logró moverse por la ciudad sin atraer la atención de las fuerzas del orden, por más que su perfil era conocido como uno de los delincuentes más buscados en Perú. La astucia de Cruz Torres para construir una nueva identidad demuestra cómo los líderes de organizaciones criminales utilizan tácticas sofisticadas para navegar entre las autoridades.
La vida cotidiana de Cruz Torres en Bolivia también sorprende, ya que, a pesar del riesgo que corría, celebró momentos significativos en su vida personal, como el cumpleaños de su hija en un lujoso local en La Paz. La celebración, que reunió a un grupo selecto de aproximadamente 20 personas y estuvo rodeada de estrictas medidas de seguridad, es un indicativo del nivel de vida que mantuvo en el país. Sin embargo, los gastos que originaban estas celebraciones de lujo están vinculados a las actividades ilegales de su organización, Los Pulpos, y la extensa red de extorsión y secuestro que operaba en el norte del Perú.
La captura de ‘Jhonsson Pulpo’ ha puesto de manifiesto no solo el problema de la delincuencia organizada en la región, sino también la capacidad de estas redes criminales para operar en la sombra. A medida que se investiga su vida en Bolivia, surgen preocupaciones sobre la forma en que dichas organizaciones ven a las personas como meras mercancías, empleando métodos de control y manipulación para perpetuar sus delitos. Las autoridades ahora enfrentan el desafío de desmantelar estas estructuras y brindar justicia a las víctimas afectadas, mientras que el legado de la vida en la clandestinidad de Cruz Torres sirve como un recordatorio de la complejidad del crimen organizado.
















