Más de 5,700 personas han sido asesinadas o heridas en Haití debido a la violencia de pandillas y las operaciones de seguridad en su contra, según un informe de la ONU. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, destacó que, además de estas víctimas, más de 230 personas han sido secuestradas en el mismo período, que abarca desde el 1 de enero hasta el 11 de septiembre de 2026. La situación ha llevado a un alarmante aumento en el número de ataques, que afectan no solo a los miembros de pandillas, sino también a la población civil que se encuentra atrapada entre los enfrentamientos.
Las pandillas han ejercido un creciente poder en Haití durante décadas, con el reciente resurgimiento de la violencia vinculado al asesinato del presidente Jovenel Moïse el 7 de julio de 2021. Este evento desencadenó un vacío de poder que permitió a los grupos armados expandir su influencia y controlar más territorios. Según Türk, más del 50% de las bajas reportadas han ocurrido en el contexto de operaciones de seguridad, donde cientos de personas han resultado heridas por ‘balas perdidas’ y ataques aéreos con drones explosivos. La severidad de la situación se ve agravada por la incapacidad del gobierno para restaurar el orden y la seguridad en el país.
La ONU ha documentado cómo las pandillas en Haití han adaptado sus operaciones y han adoptado nuevas estrategias para obtener el control de rutas de transporte clave. Esta táctica de expansión ha provocado una creciente amenaza a la estabilidad del país y ha puesto a los ciudadanos en un estado de constante miedo y vulnerabilidad. Aunque se ha observado una disminución en el número de ejecuciones por parte de unidades policiales especializadas en los últimos meses, las ejecuciones sumarias siguen siendo un grave riesgo para las personas supuestamente asociadas con pandillas.
Uno de los aspectos más preocupantes de esta crisis es el reclutamiento de niños en pandillas, que se ha casi triplicado. Según Türk, para muchos menores, unirse a estas organizaciones violentas puede parecer el único medio de supervivencia, lo que plantea un dilema moral profundo sobre su seguridad y futuro. ‘Ningún niño debería ser obligado a elegir entre su vida y la seguridad de sus vecinos’, enfatizó Türk, subrayando la urgencia de una respuesta internacional más efectiva para proteger a estos jóvenes vulnerables.
Haití se enfrenta a un panorama difícil mientras se prepara para las primeras elecciones presidenciales y legislativas desde 2016, programadas para el 13 de diciembre. Sin embargo, Türk expresó su escepticismo sobre la posibilidad de llevar a cabo elecciones libres y justas en el contexto actual de creciente violencia y caos. Además, una fuerza policial multinacional ha estado presente en el país desde 2025 para mitigar el impacto de las pandillas, pero ha encontrado obstáculos significativos para ingresar a áreas dominadas por estos grupos. La comunidad internacional sigue en alerta ante la crisis humanitaria que se desarrolla en Haití, donde la violencia y la inseguridad amenazan con desestabilizar aún más a la nación caribeña.
















