Un voraz incendio forestal en la zona de Totorani, ubicada en el distrito de Paucarcolla, dejó una estela de destrucción y una víctima fatal, Sebastiana Quispe Quilca, una mujer de 81 años. Conocida en la comunidad por su labor en el cuidado de sus ovinos, Sebastiana no fue ajena al siniestro que, avivado por las condiciones climáticas adversas, se propagó rápidamente, capturando en su vorágine a la adulta mayor mientras intentaba salvar a su ganado. Su cuerpo fue encontrado carbonizado, convirtiendo este trágico evento en un símbolo del grave peligro que representan los incendios forestales en la región.
El incendio, que se desató de forma incontrolable, consumió alrededor de 1,500 hectáreas de vegetación, devastando no solo la fauna y flora local, sino también la infraestructura comunitaria. Según el informe del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) de Puno, además de la pérdida irreparable de la vida de Sebastiana, el fuego destruyó 10 viviendas temporales y hectáreas de cultivos vitales de alfalfa, lo que representa un duro golpe a la economía local y la seguridad alimentaria de los residentes.
A medida que los comuneros evaluaban la magnitud de la tragedia, la desolación se apoderaba de los rostros de quienes sobrevivieron. Con las pasturas y el ganado gravemente afectados, la comunidad pidió con urgencia la intervención de las autoridades locales. Exigieron la entrega de medicamentos urgentes y pacas de forraje para los animales que lograron sobrevivir al devastador incendio. La interrupción de sus medios de vida ha generado un clima de angustia entre los pobladores de Totorani.
Las quejas por la escasa respuesta institucional no tardaron en surgir. Los habitantes de Paucarcolla se sintieron abandonados, señalando la falta de apoyo real y la tardía llegada de los representantes locales al lugar del desastre. Muchos expresaron su frustración ante la presencia de estos funcionarios, quienes se limitaron a documentar la tragedia a través de fotografías, sin ofrecer la ayuda humanitaria que la comunidad tanto necesita en este crítico momento.
El incendio en Totorani pone de relieve la importancia de una respuesta ágil y efectiva ante desastres naturales, así como la necesidad de estrategias de prevención y manejo de incendios forestales en las zonas rurales. La muerte de Sebastiana Quispe Quilca y el sufrimiento de sus vecinos son un llamado a la acción inmediata de las autoridades, quienes deben priorizar la ayuda a estas comunidades vulnerables para evitar que más vidas y medios de subsistencia se pierdan en futuras tragedias.
















