El Consejo del Centro Kennedy tomó una decisión controversial el jueves, votando 20-3 para reinstalar el nombre del expresidente Donald Trump en la fachada del emblemático edificio, a pesar de una orden judicial que había dictaminado su eliminación. Esta acción se enmarca en una continua lucha por los cambios que Trump ha intentado realizar en el centro, el cual fue nombrado en honor al presidente John F. Kennedy después de su asesinato en 1963. Los miembros del consejo, en su mayoría leales a Trump, decidieron que la nueva denominación sea «El Centro de Artes Escénicas John F. Kennedy Restaurado y Renovado por el Presidente Donald J. Trump», mientras que los terrenos adyacentes se denominarán «Plaza Presidente Donald J. Trump».
La votación se produjo junto con un segundo acuerdo para cerrar el centro de artes escénicas por un período de hasta dos años para llevar a cabo renovaciones. Durante este tiempo, las operaciones del centro se trasladarán al edificio conocido como el REACH, dejando el futuro del Centro Kennedy en un estado incierto. Este cierre y el cambio de nombre han sido duramente criticados por figuras políticas, incluyendo a la representante demócrata Joyce Beatty, quien afirmó que estas acciones intentan eludir la decisión del tribunal y van en contra de lo estipulado por el Congreso sobre la preservación del legado de Kennedy.
La reciente votación del consejo en el Centro Kennedy refleja la tensión entre la administración de Trump y el fallo del juez de distrito, Christopher Cooper, quien había ordenado la eliminación del nombre de Trump y concluyó que cualquier cambio en el nombre del centro solo puede ser efectuado por el Congreso. A pesar del fallo, que fue recibido con júbilo por muchos en la comunidad artística, el consejo optó por ignorar esta directriz y reactivar los esfuerzos que anteriormente fueron bloqueados legalmente.
Tras la publicación del fallo de Cooper en mayo, el nombre de Trump fue retirado de la fachada del edificio, y se colocó una enorme lona para cubrir la modificación. Sin embargo, en una publicación en Truth Social, Trump había expresado su frustración con la situación, afirmando que no podía estar involucrado en un lugar donde, según él, predominaba la negligencia y el deterioro. Esto sugiere que Trump podría haber reconsiderado su compromiso con las renovaciones del centro, lo que pone en duda los próximos pasos de este emblemático espacio cultural.
La controversia en torno al Centro Kennedy no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de un patrón más amplio durante la presidencia de Trump, donde su nombre fue propuesto para aparecer en diversos edificios y propiedades federales. Este deseo de marcar su identidad en instituciones públicas ha generado un gran descontento entre artistas y figuras públicas, llevando a diversos boicots y protestas dentro del ámbito cultural. Con la reinstalación de su nombre y la planificación de renovaciones, el futuro del Centro Kennedy y su legado se encuentran más en el centro del debate político y social que nunca.
















