En un desayuno organizado por el Foro de la Nueva Economía, el embajador de Estados Unidos en España, Benjamín León Jr., abordó con firmeza los desafíos actuales en la política internacional. Su intervención estuvo marcada por una crítica abierta a la falta de atención que el presidente español, Pedro Sánchez, le otorgó. León Jr. sugirió que este desprecio podría ser un indicio de que Sánchez tampoco invitaría al presidente Trump a Madrid, revelando las tensiones latentes entre ambos gobiernos. A sus 82 años, el diplomático estadounidense demostró que su sabiduría y astucia aún perduran en el ámbito de la política internacional.
El evento también sirvió como un homenaje a los 250 años de independencia de Estados Unidos, un aniversario que León Jr. vinculó a la valiosa asistencia de la Monarquía española durante la Guerra de Independencia. En este contexto, enfatizó que las relaciones entre España y EE. UU. son más importantes que nunca y que el futuro depende de la cooperación y la sanación de las viejas heridas. Aseguró que el verdadero potencial de estas relaciones se podrá apreciar en el próximo siglo y medio, siempre que ambos países se comprometan a mantener un diálogo constructivo y positivo.
León Jr. no eludió el tema de defensa, recordando la próxima cumbre de la OTAN programada para 2025 en La Haya, donde se espera que los miembros, incluida España, alcancen el objetivo de aumentar sus presupuestos de Defensa al 5% del PIB. Sin embargo, expresó su preocupación por la actitud del presidente Sánchez, quien según el embajador, no tiene la intención de cumplir con este compromiso. Esta situación resalta una divergencia entre el gobierno español y el sentimiento del pueblo, al que León Jr. describió como «el verdadero tesoro de España».
En cuanto a la crisis en Cuba, León Jr. se mostró escéptico sobre la ayuda humanitaria que se había prometido, señalando que la administración estadounidense destinaría 100 millones de dólares, pero solo a través de la Iglesia Católica, dadas las preocupaciones sobre la corrupción que han rodeado la distribución de fondos en el pasado. Esta postura demuestra la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, donde la desconfianza históricamente ha sido un tema recurrente en la agenda política.
La situación en Venezuela también fue parte de la conversación, donde León Jr. expresó su esperanza de que las próximas elecciones sean verdaderamente democráticas. El embajador esbozó un plan en tres fases para abordar la crisis venezolana, aunque la mención del ex presidente Rodríguez Zapatero generó tensiones palpables, lo que sugiere un trasfondo de disputas no resueltas. Concluyendo su intervención, León Jr. puntualizó que la comunidad internacional necesita liderazgo y visión para hacer frente a los retos venideros, afirmando una vez más el compromiso de Estados Unidos de construir alianzas duraderas en un mundo cada vez más complejo.
















