Marruecos Mundial 2026: La audaz revolución táctica de Ouahbi

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En un giro inesperado, Mohamed Ouahbi ha decidido romper con la estructura que llevó a Marruecos a las semifinales de Qatar 2022, presentando una convocatoria audaz para el Mundial 2026 que refleja un cambio radical en la filosofía del fútbol marroquí. Al conservar figuras clave como Achraf Hakimi y Sofyan Amrabat, Ouahbi, el nuevo seleccionador nacional, ha optado por abandonar el estilo reactivo que caracterizó a su predecesor. Una de las decisiones más polémicas es la exclusión de Youssef En-Nesyri, un pilar fundamental en el ataque durante la pasada Copa del Mundo, que deja un vacío significativo en la ofensiva marroquí, pero también abre la puerta a una nueva era en la que se prioriza la técnica y la asociatividad.

La ausencia de En-Nesyri significa que Marruecos se aleja de un modelo de juego basado en la potencia física y el juego directo que lo llevó a conseguir resultados memorables en Qatar. En su lugar, Ouahbi busca delanteros con mayor movilidad y capacidad para participar en el juego combinativo y mantener la posesión del balón. Este cambio en la estrategia indica la intención del nuevo cuerpo técnico de transformar a Marruecos en un equipo más dinámico y menos predecible, aunque esto también implica riesgos a la hora de sostener la solidez defensiva que tan bien conocieron los Leones del Atlas durante el anterior ciclo.

Con la nueva convocatoria, Marruecos gana en términos de técnica y creatividad. El talento emergente que incluye a jugadores como Brahim Díaz y Bilal El Khannouss aporta una dimensión ofensiva más rica y variada. Díaz, con su habilidad para el último pase y su capacidad para desatascar defensas adversarias, se perfila como el nuevo referente creativo del equipo. Además, la presencia de El Khannouss asegura una mejor distribución y control del balón entre líneas, elementos que faltaron en el plantel que alcanzó las semifinales, lo que sugiere que el nuevo equipo podría ofrecer un mayor potencial ofensivo en el panorama internacional.

Sin embargo, el camino hacia el éxito no está exento de desafíos. La selección marroquí enfrenta ahora la dificultad de reconstruir su identidad competitiva tras la pérdida de los sólidos automatismos defensivos que había desarrollado bajo el mando de Walid Regragui. La experiencia y el carácter emocional, que fueron claves para sorprender a todos en Qatar, no se generan de la noche a la mañana. Por lo tanto, aunque el nuevo enfoque del fútbol marroquí sugiere un horizonte prometedor, el equipo debe trabajar meticulosamente para integrar a sus nuevos jugadores y reforzar las bases que le permitieron alcanzar logros históricos.

Con Hakimi como símbolo del equipo, la nueva convocatoria resalta la ambición de Ouahbi de posicionar a Marruecos en la elite del fútbol mundial. La combinación de jóvenes talentos como Braihm y El Khannouss ofrece a los Leones del Atlas una esperanza renovada. No obstante, la significativa ausencia de En-Nesyri es un recordatorio de un pasado reciente que fue caracterizado por la resiliencia defensiva. Este nuevo enfoque de Marruecos se presenta como una oportunidad emocionante pero desafiante, donde se debe equilibrar el deseo de jugar de manera más ofensiva sin sacrificar la solidez que los hizo competir a niveles tan altos en el pasado.