Una tormenta invernal de considerable intensidad está recorriendo el sur de los Estados Unidos, trayendo consigo la posibilidad de nieve en la costa del Golfo de Florida, fenómeno que no se ha visto en la región desde 2010. Este sistema meteorológico ya ha comenzado a dejar sus huellas en el este de Tennessee, las Carolinas y el sur de Virginia, donde se reportaron nevadas desde el viernes. Se anticipa que en Tampa, la temperatura descenderá lo suficiente para permitir que caigan copos de nieve, un evento histórico para muchos residentes de esta calurosa ciudad.
Cerca de 240 millones de personas se encuentran bajo advertencias de clima frío, y alrededor de 200,000 clientes están experimentando cortes de energía debido a las inclemencias del tiempo. El Servicio Nacional de Meteorología (NWS) ha emitido alertas sobre la posibilidad de que esta tormenta se intensifique en un ‘ciclón bomba’, donde la presión atmosférica puede caer abruptamente, generando vientos violentos y acumulaciones significativas de nieve. La NWS advirtió que este fenómeno provocará condiciones climáticas inusuales, llevándonos a experimentar el aire más frío en casi una década en Florida.
La advertencia de frío extremo está en vigor para la mañana del domingo, donde la sensación térmica podría caer a niveles alarmantes, especialmente en West Palm Beach. Las autoridades locales instan a los residentes a ahorrar energía y a tener precauciones ante un clima que podría resultar severo. Este fin de semana es crítico, ya que se espera que la tormenta se desplace hacia el mar, lo que podría evitar que el noreste se vea afectado, aunque el sur, particularmente Carolina del Norte, se prepara para una fuerte embestida.
En Carolina del Norte, el pronóstico es preocupante, ya que la tormenta podría entregar entre 20 y 33 centímetros de nieve en diferentes partes del estado. El gobernador Josh Stein ha declarado el estado de emergencia y está instando a los residentes a mantenerse alejados de las carreteras; algo esencial para evitar accidentes y gestionar los recursos de emergencia. «Nuestros equipos están listos y trabajando para garantizar la seguridad de la población», indicó Stein mientras alentaba a los ciudadanos a disfrutar de los juegos invernales desde la comodidad de sus hogares.
Los vientos también se perfilan como otro elemento peligroso en esta tormenta, con ráfagas anticipadas que podrían llegar hasta 72 kilómetros por hora en el centro de Carolina del Norte y alcanzando cifras aún más alarmantes a lo largo de la costa. Los equipos de gestión de emergencias están alerta, preparados para actuar rápidamente en caso de que se presenten emergencias debido a la combinación de nieve y fuertes vientos. Esta situación subraya la importancia de la preparación comunitaria ante fenómenos climáticos extremos.
















