La escena literaria francesa está siendo sacudida por una controversia que gira en torno a Thélyson Orélien, un autor canadiense-haitiano que ha dejado huella con su primera novela, _C’était ça ou mourir_ (Era eso o morir). Recientemente, recibió el prestigioso Prix du Roman Fnac y es finalista para los renombrados premios Goncourt y Renaudot. Sin embargo, estas celebraciones se han visto empañadas por acusaciones de que su obra fue escrita, en gran parte, por inteligencia artificial. Este tipo de acusaciones plantea nuevamente cuestiones sobre la autenticidad y la creatividad en la literatura contemporánea, especialmente en un momento donde la IA se está integrando cada vez más en procesos creativos.
El grupo _Balance ton Claude_ ha sido el responsable de estas acusaciones, afirmando que tras analizar diversos pasajes de la novela, encontraron que su contenido era «casi totalmente» generado por IA. Utilizando un programa llamado Pangram, el grupo asegura contar con una herramienta precisa para detectar texto producido por algoritmos. Pero lo que parece ser un simple análisis de texto ha abierto un intenso debate sobre la validez de tales herramientas, dado que diferentes programas pueden ofrecer resultados dispares, y los detectores de IA a menudo no pueden diferenciar entre trabajos humanos y generados.
Thélyson Orélien ha respondido contundentemente a las acusaciones, defendiendo su proceso creativo y afirmando que su compromiso con la literatura es genuino. En declaraciones al periódico _Libération_, enfatizó su amor por la creación literaria y su deseo de no depender de máquinas para expresar su arte. El autor subrayó la riqueza de sus tradiciones haitianas y caribeñas que impregnan su escritura, lo que añade una capa de complejidad a la controversia, dado que la literacidad y las tradiciones culturales son inherentes a la creación poética.
La novela, que narra la historia de un maestro huyendo de la violencia en Haití hacia un nuevo comienzo en Canadá, parece haber resonado profundamente con el público, lo cual contrasta con la controversia sobre su autoría. Tal como sucedió anteriormente con el escritor Jamir Nazir y su obra _The Serpent in the Grove_, el tema sobre la legitimidad de las voces emergentes frente a la tecnología de IA vuelve a ser relevante en el panorama literario. Estas situaciones no solo desafían la idealización de la autoría individual, sino que también plantean preguntas sobre la naturaleza de la creatividad.
La creciente normalización de la inteligencia artificial en la escritura promete intensificar el debate sobre el futuro de la literatura. A medida que más autores exploran la posibilidad de usar IA como una herramienta creativa, surge la cuestión de dónde trazamos la línea entre el trabajo original y el generado asistencialmente. Thélyson Orélien, por su parte, argumenta que el primer borrador de su libro fue escrito antes de la llegada masiva de programas de generación de texto, echando por tierra las acusaciones de que su obra es producto de la IA. Con su novela traducida a unas 20 lenguas, el impacto de Orélien en la literatura es indiscutible, independientemente de las controversias a su alrededor.
















