Los buzos del ejército mexicano han llevado a cabo una operación de rescate que ha conmovido al país al salvar a Francisco Zapata Nájera, un minero atrapado en un túnel inundado durante 14 días en Sinaloa. El minero de 42 años quedó sepultado a 300 metros bajo tierra cuando un terraplén colapsó el 25 de marzo, lo que provocó el desbordamiento de una presa de relaves en la mina de oro. Mientras sus compañeros de trabajo luchaban por escapar, 21 lograron salir, pero cuatro quedaron atrapados en el desastre. La comunidad minera y los familiares de los atrapados aguardaban con ansias noticias sobre su paradero, manteniendo la esperanza a pesar del paso del tiempo.
Durante la ardua búsqueda que se extendió por más de 300 horas, los rescatistas enfrentaron numerosos obstáculos, incluidos riesgos adicionales debido a las condiciones inestables de la mina. Francisco fue finalmente localizado gracias a su ingenio; encendió y apagó su linterna para alertar a los buzos sobre su ubicación. Un video del impactante momento muestra a Zapata, que se encontraba de pie en agua hasta la cintura, comunicándose con sus rescatistas. «Nunca perdí la fe”, repetía aliviado, un testimonio de su fortaleza inquebrantable incluso en las situaciones más desesperadas.
La operación de rescate no fue sencilla, y tras identificarlo, los rescatistas se vieron obligados a dejar a Zapata en la inundación con latas de atún y barras energéticas mientras trabajaban incansablemente para reducir el nivel del agua en el túnel. Después de 20 horas de esfuerzos continuos, utilizaron bombas para drenar el agua y garantizar que la trayectoria de salida estuviera segura para proceder con la extracción del minero. Cada hora que pasaba se convertía en un desafío emocional tanto para los equipos de rescate como para la familia de Francisco, quienes aguardaban con ansiedad un desenlace esperanzador.
Finalmente, el miércoles, Zapata fue sacado de la mina y, envuelto en una manta térmica, fue trasladado en un carrito eléctrico hacia la superficie. Al llegar a la entrada de la mina, los rescatistas y el personal militar lo recibieron con aplausos, celebrando su salvación. Fue llevado en helicóptero al hospital, donde los médicos confirmaron que su estado era frágil pero estable. La familia de Francisco, que había permanecido en el lugar durante toda la operación, pudo reunirse con él, una emotiva combinación de alivio y felicidad tras dos semanas de angustia.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, no tardó en expresar su admiración por el esfuerzo colectivo que facilitate el rescate exitoso de Zapata. Destacó la valentía del ejército mexicano y la resiliencia del minero atrapado, que juntos hicieron posible lo que muchos consideraban un milagro. El rescate de Francisco Zapata Nájera se convertirá en un símbolo de esperanza y resistencia en México, una historia que resonará en los corazones de todos aquellos que presenciaron la angustiosa espera y la felicidad del reencuentro.
















