El ministro de Justicia y Derechos Humanos (MINJUSDH), Ernesto Álvarez Miranda, ha suscitado un intenso debate tras su participación en la discusión sobre la administración del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM). Esta conversación fue detonada por una carta ciudadana que sugirió que el LUM debería ser gestionado por su cartera en lugar del Ministerio de Cultura, bajo el liderazgo de Alberto Beingolea. Álvarez Miranda, en una entrevista, enfatizó la necesidad de una reestructuración total del LUM, alegando que su enfoque sobre el conflicto armado y el terrorismo no refleja la realidad del contexto histórico peruano y adolece de una “parcialización” en su narrativa.
En su respuesta a la controversia generada por la carta ciudadana, el ministro Álvarez Miranda dejó claro que no tuvo ninguna implicación en su redacción o promoción. Mientras retuiteó la misiva como un apoyo a la discusión, enfatizó que la gestión del LUM debería estar alineada con el sector de derechos humanos, un aspecto que a su juicio ha sido despriorizado por el gobierno actual. Esta observación refleja su preocupación por cómo se representa la historia reciente del Perú en espacios públicos, especialmente en relación a la experiencia vivida durante los años de violencia política.
Una de las principales críticas que el ministro plantea respecto al LUM es que muchos ciudadanos sienten que su perspectiva sobre el terrorismo de las décadas de 1980 y 1990 no se alinea con la realidad que vivieron. Según Álvarez Miranda, el museo adopta una postura dogmática que no invita al debate, y considera que esto es antidemocrático. Su insistencia en la importancia de abordar la historia de forma objetiva subraya su deseo de que el LUM se convierta en un espacio donde todas las voces, incluidas las de aquellos que han sufrido tanto bajo el terrorismo como en las respuestas estatales, sean escuchadas.
El ministro también señaló que la narrativa presentada en el LUM debe ser revisada para garantizar que se enseñe a las nuevas generaciones de peruanos sobre la historia del terrorismo de forma completa y contextualizada. Enfatiza que muchos jóvenes desconocen los hechos históricos debido a un currículo educativo que ha minimizado la gravedad del conflicto y la falta de transparencia en su enseñanza. Esta preocupación lleva a Álvarez Miranda a abogar por una inclusión del tema en un marco educativo más amplio, que no diluya la historia en cuestiones sociales que no pertenecen a un museo dedicado al recuerdo de un conflicto armado específico.
Finalmente, ante la pregunta de si ha divulgado sus inquietudes con su homólogo en Cultura, Alberto Beingolea, el ministro indicó que aunque han discutido otros temas prioritarios, no han abordado específicamente la gestión del LUM. Reiteró su disposición a dialogar en el futuro, una vez que se atiendan las cuestiones más urgentes del gobierno, como la seguridad y la legislación. La conversación sobre el papel del LUM en la educación y memoria histórica parece ser un tema que, aunque actualmente no está en el centro de la agenda, podría adquirir relevancia a medida que ambas carteras busquen una forma de reconciliar los diversos relatos de la historia reciente del país.
















