La reciente visita de Keiko Fujimori a la selva central de Perú estuvo marcada por una serie de incidentes que reflejan la creciente polarización política en el país. La candidata a la presidencia y lideresa de Fuerza Popular tuvo una agenda planeada en las localidades de Satipo y Chanchamayo, zonas que tradicionalmente han sido consideradas bastiones del fujimorismo. Sin embargo, lo que se esperaba como un recorrido tranquilo se transformó en una jornada de protestas y enfrentamientos, evidenciando una fuerte oposición en la región Junín.
El martes, Fujimori programó paradas en San Martín de Pangoa y Sangani, pero antes de su llegada, grupos de opositores se congregaron para manifestarse. A pesar de la reputación del área como un refugio de apoyo fujimorista, los manifestantes lanzaron piedras y globos de agua a la caravana de la candidata, además de arrebatar propaganda de Fuerza Popular. Esta situación tensa llevó a que la lideresa cancelara su mitin en Sangani por falta de garantías de seguridad, un hecho que ilustró la catapulta de un ambiente hostil hacia su candidatura.
La reacción de Fujimori ante las protestas fue de firmeza. En declaraciones a la prensa, comentó: _»La campaña se está volviendo caliente y los contrincantes empiezan a atacar. Nosotros no vamos a hacer eso»_. Su postura se mostró conciliadora en medio de un clima adverso, aunque también reflejó su alarma ante las agresiones que su equipo y simpatizantes estaban enfrentando. Al mismo tiempo, el candidato a diputado por Junín, Eduardo Vilcahuamán, se refirió a las manifestaciones como _»las únicas armas que tienen los comunistas y resentidos sociales»_, evidenciando la fuerte carga ideológica que permea esta campaña.
A pesar de las dificultades, la agenda de Fujimori continuó aunque en condiciones restringidas. En su siguiente día de actividades, la candidata se limitó a encuentros casi cerrados en la comunidad de Pampa Michi. Esta decisión de realizar eventos a puertas cerradas refleja la complejidad de interactuar con un electorado dividido en un clima político cada vez más incendiario. Su equipo buscó mitigar tensiones y centrarse en sus simpatizantes más leales, en un intento por reafirmar su base en una época de creciente antagonismo.
La visita de la lideresa de Fuerza Popular a la selva central es un claro indicativo de cómo se han intensificado las campañas electorales en Perú. Con un panorama político tumultuoso caracterizado por la polarización, las manifestaciones que acompañaron a Fujimori suscitaban no solo la resistencia por parte de sus opositores, sino también un aviso para los demás candidatos sobre los desafíos de llevar a cabo una campaña en un ambiente repleto de descontento social. A medida que las elecciones se acercan, es probable que los episodios de confrontación y resistencia se vuelvan más comunes en el escenario político peruano.
















