Inundaciones en Nepal: 797 muertos y el riesgo que se avecina

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Las inundaciones que asolaron la frontera entre Nepal y China han desatado una tragedia sin precedentes. Según los últimos informes de las autoridades, el número de víctimas ha alcanzado las **797 muertes y más de 3.000 desaparecidos**. Este devastador evento ocurrió el pasado 26 de agosto, tras el colapso de un glaciar en el Himalaya, que causó un deslizamiento masivo de agua y escombros que arrasó diversas localidades a ambos lados de la frontera. En particular, el informe nepalí señala **781 fallecidos y 2.502 desaparecidos**, mientras que en la región tibetana de China se contabilizan **16 muertes y 546 desaparecidos**.

El desastre fue desencadenado por la derrumbamiento de un glaciar que liberó toneladas de hielo y rocas, generando repentinas inundaciones y deslizamientos que arrastraron todo a su paso. Las imágenes y testimonios de la devastación son desgarradores: viviendas destruidas, carreteras y puentes derribados, y comunidades enteras aisladas. La magnitud de la catástrofe ha puesto en jaque los esfuerzos de rescate, ya que los equipos de emergencia enfrentan condiciones climáticas adversas y terrenos inestables mientras buscan sobrevivientes entre grandes cantidades de barro.

Las labores de rescate se han intensificado, pero la situación sigue siendo crítica con miles de personas aún desaparecidas. En Nepal, se están llevando a cabo operaciones masivas para localizar a más de **2.500 personas** que han sido reportadas como desaparecidas. Las instalaciones hidroeléctricas, donde muchos trabajadores quedaron atrapados, son el foco principal de las búsquedas. Casi **10.000 soldados nepalíes** han sido desplegados para apoyar estos esfuerzos, junto con equipos especializados que han llegado de China e India.

A medida que se avanza en las labores de rescate, las autoridades permanecen en alerta ante la posibilidad de nuevas inundaciones. En varias ocasiones, China se vio obligada a suspender temporalmente las operaciones debido al riesgo de que una presa natural formada por los desechos del glaciar pudiera colapsar. Numerosas advertencias han sido emitidas en Nepal por el incremento del nivel de los ríos en áreas ya afectadas por la catástrofe. La población local está en estado de emergencia, y la amenaza de nuevos desastres naturales sigue latente.

Enfrentando una crisis humanitaria amplia, las morgues en Nepal han superado su capacidad. Las autoridades han comenzado a sepultar a aquellos cuerpos que no han podido ser identificados, tomando muestras de ADN para facilitar su identificación futura. Además, el gobierno ha hecho un llamado a la comunidad internacional para obtener ayuda en la recuperación y reconstrucción, estimando que necesitarán entre **US$4.000 millones y US$5.000 millones** para restaurar las zonas devastadas. Ante la gravedad del evento, los científicos han comenzado a investigar cómo el cambio climático puede haber influido en el colapso del glaciar que desató esta calamidad.