Una tragedia ha golpeado el Gran Cañón, donde la repentina y devastadora inundación del fin de semana dejó un saldo trágico de un muerto y al menos 15 personas desaparecidas. Según informaron el domingo las autoridades del Servicio de Parques Nacionales (NPS), el cuerpo de un hombre de 46 años fue recuperado cerca de Crystal Rapids, estableciendo con dolor la gravedad de la situación. Los esfuerzos de búsqueda y rescate están en curso y el NPS ha hecho un llamado urgente al público para ayudar a localizar a las personas que se encuentran en paradero desconocido.
Las condiciones climáticas han sido desfavorables en la región, con la temporada de monzones en pleno apogeo en Arizona. Las tormentas comenzaron a caer sobre el Gran Cañón desde la madrugada del sábado, culminando en una inundación a las 2:30 p.m. que afectó gravemente a áreas como Bright Angel Canyon y Phantom Ranch. Más de 62 personas fueron evacuadas de estas localidades, pero hay temor de que las cifras de desaparecidos aumenten, y las autoridades están trabajando para asegurarse de que todos los excursionistas y mochileros estén a salvo.
El NPS ha dado a conocer que todos los puentes peatonales sobre Bright Angel Creek han sufrido daños severos, lo que dificulta el tránsito de los excursionistas. La falta de acceso a ciertos senderos necesitó medidas rápidas, resultando en el cierre de varias instalaciones claves del parque, incluyendo el campamento de Bright Angel y toda la ruta del sendero North Kaibab. Este cierre es crítico dado que se consideran áreas de alta actividad turística, especialmente ante la próxima festividad del Día del Trabajo.
La situación ha llevado a restricciones adicionales en el parque. Las concesiones han suspendido el alojamiento nocturno y solo se permitirá el camping seco en el South Rim, prohibiéndose las fogatas en esta área y en el interior del cañón. Estas medidas son necesarias para garantizar la seguridad de los visitantes mientras se controla el suministro de agua, ya que la Transcanyon Waterline, esencial para el consumo y la extinción de incendios, ha sido dañada en las inundaciones.
Ante la posibilidad de más lluvias y la aparición de nuevos riesgos de inundaciones repentinas, el Servicio Nacional de Meteorología ha emitido una alerta, instando a la precaución en los arrozales y zonas bajas propensas a desbordamientos. La comunidad y el personal del parque están en una alerta constante mientras los rescates continúan y se gestionan las reservas de recursos esenciales en esta época del año. La esperanza es que con la colaboración de todos, se logren traer a casa a los desaparecidos y se recupere la seguridad en el Gran Cañón.
















