Iniciativa africana de la ONU para redibujar el mapa del mundo

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La **Asamblea General** de las Naciones Unidas ha trazado un nuevo capítulo en la historia del continente africano al respaldar una propuesta que busca redibujar la representación cartográfica del mundo. Este respaldo, que se considera un hito histórico, responde a las exigencias de múltiples países africanos que argumentan que el uso predominante de la **proyección Mercator** perpetúa una distorsión significativa de la realidad geográfica, subestimando el verdadero tamaño de África y, en consecuencia, su relevancia global. Con una abrumadora mayoría, 164 países han votado a favor de esta resolución, la cual promueve el uso de proyecciones alternativas que reflejan de manera más precisa la verdadera extensión de las masas terrestres.

La **proyección Mercator**, diseñada en el siglo XVI, ha dominado la cartografía durante siglos, facilitando la navegación marítima gracias a su capacidad para mantener direcciones constantes. Sin embargo, esta proyección presenta serias limitaciones, especialmente en cómo representa las áreas geográficas. Por ejemplo, Groenlandia aparece exageradamente ampliada, casi igualando en tamaño a África, un continente que es catorce veces más grande en realidad. Esta distorsión no solo afecta la percepción visual de los continentes, sino que también tiene repercusiones concretas en la educación y en cómo se comprenden las dinámicas globales, otorgando un peso y una relevancia desproporcionados a ciertas regiones del mundo.

El cambio promovido por esta resolución tiene profundas implicaciones políticas y sociales, ya que invita a una reflexión crítica sobre el dominio histórico de ciertas narrativas geográficas. El ministro de Asuntos Exteriores de Togo ha subrayado la necesidad de lo que él llama **justicia cognitiva**, remarcando que al corregir estas distorsiones se les da un nuevo valor y visibilidad a las regiones como África, que han sido sistemáticamente minimizadas en el discurso global. Al promover una representación más precisa, se espera que futuras generaciones tengan una comprensión más equilibrada sobre el papel que desempeña este continente en la economía y cultura mundial, reconociendo su rica historia y su potencial.

El debate ha generado diversas reacciones en la comunidad internacional; aunque la resolución obtuvo un consenso amplio, Estados Unidos fue el único país que expresó su oposición, describiendo la iniciativa como un ‘**proyecto ideológico radical**’. Para el gobierno estadounidense, estos cambios propuestos podrían restar credibilidad a la ONU al introducir conceptos que consideran más políticos que técnicos. Mientras tanto, países como Francia se han comprometido a abandonar la **proyección Mercator**, lo que significa un cambio significativo en su narrativa cartográfica, aún a costa de reducir visualmente la representación de su territorio.

Además, algunos países de la Unión Europea y Ucrania han manifestado su preocupación porque estas nuevas proyecciones puedan influir en territorios en disputa, enfatizando que la soberanía y la integridad territorial deben ser prioridad en cualquier cambio. La resolución de la ONU, aunque patenta que ninguna proyección es completamente precisa, representa un fuerte compromiso internacional por corregir la representación global y reconocer la verdadera dimensión de África, así como de otros continentes. El respaldo a esta propuesta reafirma el deseo global de justicia histórica y respeto por la diversidad geopolítica, abriendo un debate que va más allá de la cartografía y se adentra en las raíces de la percepción visual en la política mundial.