• Inicio
  • Noticias
  • Imagen corporal: Cómo apoyar a tu hijo en momentos difíciles

Imagen corporal: Cómo apoyar a tu hijo en momentos difíciles

Image

Cuando un hijo regresa a casa de la escuela y expresa su descontento acerca de su apariencia, ya sea diciendo que odia su estómago o que siente que nadie quiere ser su amigo porque está «gordo», es fundamental que los padres sepan cómo abordar estas críticas internas. El deseo de tranquilizar al niño, afirmando que es hermoso y perfecto, puede ser instintivo, pero puede obstaculizar una conversación más profunda sobre sus sentimientos. Según la Dra. Whitney Casares, pediatra y autora de _Raising Body-Confident Kids_, estos comentarios pueden hacer que el niño sienta que sus emociones no son válidas, cerrando así la puerta a una comunicación abierta donde puedan expresar sus inseguridades y temores sin sentir juicio.

Para iniciar una conversación efectiva, un paso clave es preguntar: «Cuéntame más sobre eso». Este enfoque permite que el niño explique el origen de sus sentimientos, ya sea que un compañero hizo un comentario hiriente o que se ha comparado con los cuerpos de otros. Charlotte Markey, profesora de psicología, enfatiza que es un buen signo cuando un hijo comparte sus pensamientos difíciles, ya que indica una relación de confianza. Al ofrecer un espacio seguro para que el niño hable, se fomenta la comunicación continua en lugar de la supresión de sus emociones.

Validar los sentimientos es otro aspecto esencial en esta discusión. Al decir «Puedo ver por qué eso debió haber sido muy angustiante para ti», se reconoce el dolor del niño sin reforzar su autocrítica. Preguntar por el contexto de los comentarios hirientes puede facilitar la comprensión de la situación y ayudar al niño a desafiar las percepciones negativas que tiene sobre sí mismo. Markey menciona que permitir que el niño llegue a la conclusión de que «están equivocados» en sus juicios es más efectivo que simplemente negar su inseguridad. Esto implica que el validation emocional debe ser acompañado de cuestionamientos que lleven a reflexionar sobre lo que escuchan.

La conversación también debe abordar la diversidad de los cuerpos. Cuando un niño se pregunta por qué es más grande que sus amigos, es una oportunidad para hablar de la influencia genética y cómo todos somos diferentes. Giulia Suro, psicóloga clinical, advierte sobre la importancia de no responder automáticamente con un «¡No!» ante preguntas sobre su peso o apariencia. En lugar de eso, es útil explorar qué significan esos términos y por qué pueden tener connotaciones negativas. Este tipo de diálogo ayuda a normalizar las diferencias y a entender que cada cuerpo tiene su propio valor, sin compararse constantemente.

Por último, se debe recordar que la forma en que se habla sobre el propio cuerpo tiene un impacto significativo en cómo los niños se ven a sí mismos. Casares sugiere ser conscientes de las propias palabras, ya que los niños observan y aprenden de los adultos. En lugar de promover un amor incondicional hacia el propio cuerpo, es más realista y saludable enseñarles a respetar y cuidar su cuerpo, incluso en días en que no se sientan seguros de su apariencia. Este enfoque les proporciona una perspectiva más equilibrada sobre su imagen corporal y les permite desarrollar una relación más positiva con su cuerpo.