Durante el fin de semana, una parte del National Mall en Washington, D.C. se convertirá en un escenario inusual al albergar el evento final del presidente Donald Trump en conmemoración del 250 aniversario de Estados Unidos. La tan esperada carrera de IndyCar contará con 25 pilotos compitiendo en una pista establecida en el corazón de la capital. Programada para el sábado y domingo, esta emocionante competencia es un gran atractivo, especialmente considerando que IndyCar es reconocido en América como el nivel más alto en carreras de autos de monoplaza, famoso por su emblemática Indy 500.
«Esta será como ninguna otra carrera. Esta obtendrá calificaciones más altas que cualquier otra carrera de este tipo», afirmó Trump durante una reunión en la Casa Blanca con los principales pilotos de IndyCar en julio. El presidente, que busca resaltar la magnitud del evento, también planea dar una vuelta por la pista en su limusina, conocida como «La Bestia», antes del inicio de la carrera, lo que añade un toque simbólico y reforzado a la celebración de este hito en la historia estadounidense.
El evento es organizado por Freedom 250, la organización creada por Trump para gestionar las diversas actividades conmemorativas. Entre los eventos destacados de este verano se incluyen una pelea de UFC en los terrenos de la Casa Blanca y los Juegos Patriota, centrados en el atletismo. La carrera en el National Mall se añade a este conjunto de celebraciones, subrayando la importancia de la memoria histórica y la cultura nacional en el marco de los 250 años de la nación.
Los detalles sobre la carrera son clave para los aficionados y asistentes: las prácticas comenzarán el sábado a las 9 a.m., mientras que la carrera principal se disputará a la 1:10 p.m. del domingo. El recorrido tiene una longitud de 1.66 millas con 147 vueltas planificadas, pasando por sitios emblemáticos como el Lincoln Reflecting Pool y el Museo Smithsonian. Sin embargo, las preocupaciones sobre el costo del evento han surgido, con Penske Corp. asumiendo la mayoría de los gastos y un presupuesto adicional del Congreso destinado a la seguridad.
No obstante, la carrera no está exenta de controversias. Conservacionistas manifestaron su inquietud por el vibrante ambiente que puede afectar a los artefactos en los museos a lo largo de la ruta. Mary Okin, de la organización Living New Deal, advirtió sobre el posible daño a las estructuras históricas por las vibraciones generadas por los autos de carreras. La Galería Nacional de Arte, involucrada en la evaluación de este riesgo, ha tomado medidas para salvaguardar su colección y ha asegurado que todo está en marcha para minimizar cualquier impacto negativo durante el evento.
















