La **inteligencia artificial (IA)** se ha convertido en una herramienta esencial en la alta dirección y los directorios empresariales, aiding en el análisis de información, anticipación de escenarios y gestión de riesgos. En un reciente panel titulado **»IA y tecnología como aliada en la gobernanza y gestión de crisis»**, celebrado en la Torre KPMG durante el encuentro anual de la **Asociación de Secretarios Corporativos de América Latina (ASCLA)**, se abordaron las implicaciones de esta tecnología en el entorno empresarial. A medida que más organizaciones experimentan con IA, surge la necesidad de establecer mecanismos de gobernanza claros que definan su uso, límites y responsabilidades en las decisiones que dependen de estos sistemas.
El panel, moderado por **Willy Guerrero** de KPMG, reunió a expertos como **Claudia Valdivia** de UTEC, **Flavio Corradini** de SAP, e **Iván Herrero Bartolomé** de Grupo Intercorp, quienes coincidieron en que la adopción de inteligencia artificial debe ser proactiva. Corradini advirtió que, al retrasar la integración de esta tecnología, las empresas corren el riesgo de ser superadas por competidores más ágiles. _»Si una empresa decide no avanzar por temor, habrá otra que asumirá ese riesgo, aprenderá más rápido y ganará competitividad»,_ enfatizó, resaltando la importancia de la innovación continua.
Uno de los temas centrales del panel fue la necesidad de integrar tres elementos clave: datos confiables, procesos robustos y una gobernanza definida. Guerrero subrayó que _“sin datos íntegros y confiables, y sin procesos adecuados, los resultados no serán los esperados”_. La adopción de IA no puede ser aislada; debe estar sustentada en normativas claras y responsables designados que asuman la responsabilidad sobre los resultados. Este enfoque preventivo es crucial para definir qué áreas pueden beneficiarse de la IA y cuáles requieren una supervisión más rigurosa.
A pesar de la creciente presencia de la IA en las organizaciones, la gobernanza sigue siendo un desafío significativo. Un estudio mencionado durante el panel revela que solo el **22% de los directorios** cuenta con una política formal para la gobernanza de inteligencia artificial. Valdivia observó que, si bien la tecnología ya está en uso, muchas estructuras de supervisión no han evolucionado al mismo ritmo. _»El problema es que muchas veces no sabemos quién es el dueño humano de cada sistema, qué protocolo se activa si algo falla o quién rinde cuentas”,_ comentó, demandando una asignación clara de responsabilidades ante posibles crisis.
Además de anticipar escenarios, la IA también puede simular crisis y detectar puntos ciegos que podrían pasar desapercibidos mediante métodos tradicionales. Herrero compartió que las pruebas en procesos sencillos mostraron tasas de error significativamente más bajas con IA que con intervención humana. A medida que el concepto de un “director gemelo” surge en la conversación empresarial, se plantea una nueva era en la gobernanza corporativa, en la que la inteligencia artificial actúa como una herramienta de apoyo sin reemplazar la toma de decisiones humanas. Este enfoque recalca la necesidad de una supervisión constante y una clara clasificación de riesgos mientras las empresas navegan por el complejo paisaje de la inteligencia artificial.
















