En un significativo homenaje a la riqueza artesanal de Catacaos, Pablo Valdiviezo Briceño, un destacado joyero de 74 años, ha sido reconocido recientemente con el estímulo económico otorgado en el marco del concurso “Somos Artesanía 2026”. Este galardón no solo representa un respaldo a su labor como orfebre, sino que también resalta la importancia de la filigrana, un arte tradicional que ha perdurado en la cultura peruana a través de generaciones. Con más de cinco décadas de experiencia en el trabajo con metales preciosos, Valdiviezo ha sabido convertir su pasión en una obra maestra que cautiva tanto a locales como a visitantes de la región.
Al recibir el estímulo de 5,000 soles, Pablo Valdiviezo no ha tardado en invertir en su taller, adquiriendo una nueva máquina laminadora y mejorando su equipo de trabajo para continuar produciendo joyas de filigrana. Esta inversión no solo mejora su capacidad productiva, sino que también representa un impulso para mantener viva una tradición que ha sido transmitida de padres a hijos. La historia de Pablo es un ejemplo de perseverancia, pues ha participado en este concurso en cinco ocasiones antes de alcanzar el éxito, lo que demuestra su dedicación y compromiso con su arte.
La filigrana, arte que valora la destreza manual y la creatividad, consiste en la elaboración de complejas piezas decorativas a partir de hilos de metal muy finos, especialmente de plata y oro. Pablo ha aprendido esta técnica bajo la tutela de reconocidos maestros, comenzando su recorrido en el taller de don Melanio García. Esta práctica no solo es un medio de subsistencia para muchos cataquenses, sino que también es un testimonio de la importancia cultural de la región, donde el arte de la joyería ha cobrado un notable prestigio en todo el país.
La labor de Pablo Valdiviezo no solo se limitan a la fabricación de joyas, sino que también incluye la enseñanza de su técnica a la próxima generación de orfebres. Su hijo, conocido como ‘Tito’ Valdiviezo, ha tomado el legado de su padre y se ha convertido en su aprendiz, asegurando así que los secretos de la filigrana continúen vivos en Catacaos. La relación entre padre e hijo en la creación de estas bellas piezas es un reflejo del esfuerzo por preservar el patrimonio cultural y artesanal, garantizando que la riqueza de la filigrana siga brillando en el futuro.
Finalmente, el premio recibido por Pablo Valdiviezo destaca no solo su talento individual, sino también el reconocimiento de la comunidad a la filigrana como un símbolo cultural de Catacaos. En un tiempo donde la artesanía enfrenta retos ante la industrialización, es fundamental valorar y apoyar a los artistas locales que se dedican a preservar estas técnicas ancestrales. Con la mirada puesta en nuevas metas, Pablo y su familia continúan trabajando con amor y dedicación, asegurando que la belleza de la filigrana siga siendo admirada en Piura y más allá.
















