Factores que afectan el desarrollo de la telemedicina en personas de la tercera edad

Desde el inicio de la pandemia la telesalud se ha instalado en la agenda médica como una opción principal para recibir la atención de un doctor. No obstante, una idea errónea común es que los adultos mayores no tienen interés en el uso de la tecnología o no pueden utilizar plataformas tecnológicas.

Los datos actuales indican lo contrario; de hecho, la mayoría de los adultos mayores (7 de cada 10) tienen y utilizan un ordenador, un teléfono inteligente o una tableta con acceso a Internet en casa. Sin embargo, cuando se trata del uso de la telesalud, el alcance es limitado entre los adultos mayores (por ejemplo, sólo el 11% se siente cómodo usando la telesalud).

El uso de la tecnología no es nuevo en esta disciplina. Desde hace años se ha incluido la popular agenda online, un sistema digital para reservar horas y citas en los diferentes centros médicos. También, muchos especialistas buscan tener contacto con sus pacientes a través de sistemas de mensajería electrónico y estar al tanto de cualquier duda o emergencia.

Estos recursos e implementos son de utilidad para que la población mayor (y población general) se familiarice con las nuevas tecnologías y las nuevas formas de ejercer la medicina. No obstante, no son definitivos para que estos se integren a la telemedicina.

Más allá de las limitaciones de reembolso con el seguro de salud, las barreras a la telesalud entre los adultos mayores incluyen las percepciones erróneas de interés por parte del proveedor, la falta de formación/orientación de los adultos mayores y las plataformas de telesalud que no tienen en cuenta las necesidades de este sector de la población.

A continuación se exponen algunos factores que hay que tener en cuenta y estrategias que hay que aplicar cuando se ofrece medicina online a los adultos mayores.

Cambios sensoriales y motores

La mayoría de los adultos mayores experimentan cambios relacionados con la edad en la visión, el oído, el tacto, la percepción, la movilidad y el equilibrio. Muchos de estos deterioros comienzan a los 40 años.

Para los adultos mayores, puede haber dificultades con la percepción de la luz, la sensibilidad al deslumbramiento, la reducción de la agudeza y el deterioro del enfoque en los objetos cercanos.

Discriminar entre los ruidos de fondo se vuelve más difícil a medida que envejecemos, y los sonidos de bajo nivel se amortiguan. También se producen cambios en la fuerza y el tono muscular que hacen que los músculos se vuelvan más rígidos y menos flexibles.

Cambios cognitivos

La mayoría de los adultos mayores experimentan algunos cambios cognitivos como parte del proceso normal de envejecimiento, como la disminución de la velocidad de procesamiento, la dificultad para realizar varias tareas a la vez y pequeños descensos en la memoria episódica, que generalmente no interfieren en el funcionamiento diario.

Sin embargo, muchas capacidades cognitivas, como la memoria semántica, el razonamiento, la resolución de problemas y el funcionamiento ejecutivo, se conservan hasta bien avanzada la vida. Los cambios cognitivos relativamente menores que se producen con el envejecimiento no deberían impedir el uso de la telesalud por parte de los adultos mayores.

Incluso, los adultos que experimentan condiciones como el deterioro cognitivo leve (DCL) pueden aprender con éxito nuevas habilidades, especialmente si utilizan estrategias compensatorias como tomar notas o utilizar recordatorios. Por ejemplo, pueden anotar en su calendario los horarios de las citas de telesalud y utilizar una serie de notas escritas sobre cómo encender el ordenador o la tableta e iniciar una aplicación de telesalud.

Además, algunos adultos mayores con formas leves de demencia pueden utilizar la telesalud de forma eficaz con algunas modificaciones o ajustes. Por ejemplo, pueden necesitar la ayuda de un familiar para configurar la cuenta de telesalud o para iniciar la sesión de telesalud.

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