La Casa Blanca informó el jueves que más de 40 países han colaborado con China para evadir los aranceles estadounidenses mediante el desvío de exportaciones a través de naciones con menores impuestos de importación. Este descubrimiento pone de manifiesto un nuevo reto en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China, donde se ha desatado un extenso conflicto comercial que afecta tanto a economías como a mercados laborales. Las naciones involucradas en este informe incluyen a Canadá, India, México, Japón y Corea del Sur, que según la Casa Blanca, han facilitado el desvío de mercancías para eludir los altos aranceles impuestos por el gobierno estadounidense.
El asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, expresó que este fenómeno ha tenido un impacto negativo en la economía de EE.UU., perdiéndose muchos puestos de trabajo e ingresos que podrían haber sido recaudados en aranceles. Este tipo de evasión de impuestos no solo afecta de manera directa a los trabajadores estadounidenses, sino que también debilita el sistema económico que busca proteger. Navarro enfatizó que la situación requiere medidas absolutas para asegurar que las prácticas comerciales sean justas y equitativas, resaltando que las empresas que juegan limpio no deberían verse perjudicadas por las tácticas de evasión.
Desde Beijing, un portavoz de la embajada china rechazó las acusaciones, argumentando que «las guerras comerciales no tienen ganadores» y reafirmando su oposición a las políticas arancelarias de Estados Unidos. El portavoz subrayó que cualquier acción unilateral que apunte a bienes transbordados debe ser revisada para evitar dañar los intereses de terceros países. Esta declaración resalta la creciente tensión en un momento crítico, mientras ambos líderes se preparan para una cumbre donde podrían abordar estos problemas de manera directa.
El informe también revela el uso de la práctica conocida como transbordo, que implica transferir bienes a través de un país distinto antes de llegar a su destino final. Estimaciones sugieren que entre 30 mil millones y 300 mil millones de dólares en productos han sido trasladados a través de este método. La Casa Blanca argumenta que China ha estado sacando provecho de este proceso al reempacar productos en países que imponen menores aranceles, lo que a su vez constituye lo que llaman «fraude disfrazado de burocracia». Esto pone en evidencia la sofisticación y alcance de las redes de desvío de importaciones.
Analistas como Chang Pao Li, profesora asociada de economía, argumentan que el documento enviado por la Casa Blanca podría servir como una herramienta clave en futuras negociaciones entre EE.UU. y China. La postura de Washington se fortalece argumentando que China ha mantenido el acceso al mercado estadounidense de manera indirecta, lo que lleva a la conclusión de que un acuerdo comercial más amplio debe incluir no solo las exportaciones chinas directas, sino también aquellas que son desviadas a través de terceros países. A medida que el conflicto comercial sigue evolucionando, las tensiones entre ambas naciones parecen quedar aún más evidentes.
















