Las autoridades de Ite han solicitado oficialmente que esta jurisdicción sea declarada en nivel 2 de emergencia, a raíz de las intensas lluvias y vientos inusuales que han afectado gravemente la región. La Plataforma Distrital de Defensa Civil ha emitido un llamado urgente para movilizar recursos que permitan una respuesta efectiva ante la calamidad, denunciando que la infraestructura pública, los cultivos y los hogares han sufrido daños considerables. Esto refleja una situación crítica que requiere medidas rápidas y eficientes para mitigar los efectos adversos de las inclemencias climáticas.
Ante el panorama de destrucción por las lluvias persistentes, la alcaldesa de Ite, Urbelinda Chacón Díaz, ha coordinado acciones inmediatas de auxilio. Equipos de respuesta han comenzado a entregar bienes como plásticos y abrigos a las familias damnificadas, proporcionando un alivio inicial en medio de la crisis. Además, se realizan trabajos de limpieza en rutas bloqueadas por lodo y escombros, con el objetivo de reestablecer el tránsito para personas y vehículos, esencial para el acceso a servicios y ayuda humanitaria.
Una de las intervenciones más relevantes ha sido la rehabilitación de la vía Costanera a la altura de Punta Picata, la cual sufrió severos daños por las lluvias. La Municipalidad de Ite ha desplegado maquinaria pesada, como una motoniveladora, para resguardar la seguridad vial y permitir que las comunidades afectadas puedan movilizarse con mayor facilidad. La rápida respuesta de los equipos municipales es crucial para mantener la conectividad y facilitar la distribución de ayuda en los sectores más impactados.
Paralelamente a la rehabilitación de infraestructuras, el sector agropecuario también está siendo atendido de manera urgente. La Gerencia de Desarrollo Económico ha implementado un plan de limpieza de establos y corrales inundados, asegurando que los animales criados en la región reciban la atención necesaria. Equipos de trabajo están utilizando retroexcavadoras y tractores para limpiar los campos de cultivo, especialmente aquellos dedicados al ají, la alfalfa y el maíz forrajero, que son críticos para la economía local y la seguridad alimentaria.
Los efectos de las lluvias no solo han dejado daños materiales, sino que también han impactado en la salud del ganado, con brotes de neumonía y otras enfermedades observadas en los animales. Para abordar esta situación, el personal especializado está realizando diagnósticos y proporcionando tratamientos con vitaminas y medicamentos a los ejemplares afectados. Este esfuerzo es fundamental para garantizar el bienestar animal y el sustento de las familias dependientes de la ganadería, en un momento en que la producción agropecuaria se enfrenta a grandes desafíos.
















