Teherán ha emitido una fuerte advertencia a los ciudadanos iraníes que residen en el extranjero, amenazando con la confiscación de sus activos si se determina que apoyan o simpatizan de alguna manera con Estados Unidos e Israel en el contexto de la creciente tensión bélica entre Irán y estos países. La oficina del fiscal general de Irán ha advertido que cualquier iraní que colabore con lo que considera enemigos del Estado enfrentará sanciones severas, incluida la incautación de propiedades, como establece una nueva ley que permite estas medidas en caso de colaboración con gobiernos hostiles.
La tensión entre el gobierno iraní y segmentos de su diáspora se ha incrementado notablemente después de los recientes ataques en los que perdió la vida el líder supremo de Irán, el Ayatolá Ali Khamenei. En lugar de la respuesta unificada que esperaba el régimen, varios grupos de iraníes en el extranjero han conmemorado la muerte de Khamenei con celebraciones públicas, un acto que contrasta con el periodo de luto oficialmente declarado. Esta disidencia pública resalta las divisiones profundas en la sociedad iraní, tanto dentro como fuera de las fronteras del país.
Según un informe de GAMAAN, un grupo de análisis de actitudes en Irán, se estima que alrededor de 750,000 iraníes residen en los Estados Unidos, muchos de los cuales han expresado su descontento hacia el régimen actual. Este creciente número de voces disidentes puede ser un factor que el gobierno iraní está tratando de contener con medidas draconianas como la confiscación de activos. La situación refleja un estado cada vez más autoritario de la política iraní, especialmente tras la confirmación de Mojtaba Khamenei como el sucesor de su padre, una decisión vista como un intento de perpetuar el control del régimen de línea dura establecido desde la Revolución Islámica de 1979.
La situación se ha complicado aún más con la continuada guerra en Irán, que ha alcanzado su décimo día sin señales de resolución. Estados Unidos ha exigido una rendición incondicional de Irán, mientras que este último ha rechazado completamente estas demandas, intensificando las tensiones. Ante esta crisis, el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha expresado su desacuerdo sobre el liderazgo de Mojtaba Khamenei, tildando su nombramiento de «inaceptable» y generando preocupaciones sobre el futuro equilibrio de poder en la región.
La prolongación del conflicto ha tenido repercusiones significativas en la economía global, particularmente en el mercado del petróleo. El estrecho de Ormuz, vital para el comercio internacional, está actualmente en un punto muerto, haciendo que los precios del crudo superen los $100 por barril por primera vez desde la invasión de Ucrania. En respuesta a esta crisis, los ministros de finanzas del G7 se reunieron de urgencia para tratar el aumento de los precios del petróleo, mientras que los miembros de la Agencia Internacional de Energía se preparan para la posibilidad de liberar reservas de petróleo de emergencia en un esfuerzo por estabilizar el mercado.
















