El día 4 de octubre de 2026, los agentes de seguridad del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) lograron frustrar el intento de ingreso de un teléfono celular oculto en una Biblia por parte de una visitante en el penal de Chiclayo, ubicado en la región de Lambayeque. Este incidente pone de relieve la continua lucha del INPE contra el contrabando de objetos prohibidos al interior de las instituciones penitenciarias del país. La cuidadosa revisión del personal de seguridad es fundamental para mantener la seguridad dentro del penal y evitar que los internos tengan acceso a estos dispositivos que pueden ser utilizados para actividades ilícitas.
La visita en cuestión estaba destinada a un interno identificado como Jefferson David C. G., quien cumple una condena en el pabellón 2 del régimen cerrado ordinario. Durante el proceso de revisión de las pertenencias de la mujer, el personal del INPE descubrió un celular negro, encendido y con un chip instalado, lo que llevó a la inmediata incautación del dispositivo. Este hallazgo no solo evidencia la creatividad de quienes intentan introducir material prohibido, sino que también subraya la importancia de una vigilancia eficaz dentro de las instalaciones penitenciarias.
El INPE comunicó el incidente a la Policía Nacional a través de la Sección de Seguridad Penitenciaria (SECSEPEN), que se encarga de realizar las investigaciones pertinentes. La involucración de la policía en estos casos es crucial para asegurar que se tomen las medidas legales adecuadas y se disuadan futuros intentos de contrabando. En este momento, es vital que se desarrollen protocolos más estrictos para la revisión de visitantes y sus pertenencias, considerando la creciente problemática del uso de teléfonos celulares en las cárceles.
Las acciones del INPE también reflejan un compromiso renovado para reforzar la revisión, supervisión y control en los penales de Perú. A medida que surgen nuevos desafíos relacionados con la seguridad penitenciaria, el INPE ha anunciado planes para incrementar estos mecanismos de control, no solo a los visitantes, sino también a los internos. Se están contemplando acciones preventivas y de seguimiento para reducir el riesgo de contrabando y mantener un ambiente más seguro tanto para los internos como para el personal penitenciario.
Finalmente, la frustración de este intento de ingreso de un celular resalta la necesidad de constantes actualizaciones y capacitaciones para el personal del INPE. Es fundamental que se implementen tecnologías que faciliten la detección de objetos ocultos y se capacite al personal en nuevas técnicas de revisión. La seguridad en los penales debe ser una prioridad y la frustración de este ingreso es una victoria parcial en la batalla contra el contrabando y la gestión del riesgo penitenciario.
















