Érick Valencia Salazar, cofundador del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha cambiado su declaración de no culpable y se ha declarado culpable de cargos relacionados con el tráfico de drogas, tal y como informó el Departamento de Justicia de los EE. UU. (DOJ). Conocido en el mundo del crimen organizado como «El 85», Valencia fue capturado en 2022 por el ejército mexicano en el estado de Jalisco, marcando un importante golpe en la lucha contra el narcotráfico en la región. Según la Administración de Control de Drogas (DEA), Valencia Salazar desempeñó un papel crucial en la expansión del CJNG, una organización denunciada por sus métodos violentos que incluyen asesinatos y extorsiones para mantener el control sobre sus territorios en México y abastecer de drogas a Estados Unidos.
La declaración de culpabilidad de Valencia Salazar se da en un contexto de intensificación de las operaciones por parte de las fuerzas de seguridad mexicanas y estadounidenses. En un comunicado oficial, el DOJ subrayó que Valencia se declaró culpable de una conspiración para distribuir 5 kg o más de cocaína en el territorio estadounidense, delito que conlleva una pena mínima de 10 años de prisión. La sentencia está agendada para el 31 de julio, fecha que podría marcar un nuevo hito en la batalla judicial contra la narcotraficante organización que ha sembrado el terror en diversas regiones.
El CJNG ha sido considerado uno de los cárteles más letales y poderosos de México, conocido por su capacidad para generar violencia generalizada. En febrero de este año, la muerte de su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, apodado «El Mencho», generó una ola de violencia en 20 estados mexicanos. Esto evidenció la fragilidad del control que el cártel ejerce, en un momento en que la desesperación por el poder y el control sobre el tráfico de drogas desencadena un entorno de caos y una rápida escalada de enfrentamientos entre facciones rivales.
La administración del entonces presidente Donald Trump clasificó al CJNG como Organización Terrorista Extranjera (FTO), destacando la importancia de luchar contra estos grupos que, según su evaluación, amenazan la seguridad nacional de los EE. UU. y la estabilidad en el hemisferio occidental. Durante su mandato, Trump presionó de manera firme al gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, para que intensificara sus esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico y los cárteles que operan con impunidad dentro del país, destacando así la colaboración binacional en esta problemática.
La captura de Valencia Salazar y el eventual conflicto por la desaparición de «El Mencho» son señales del compromiso que tienen las fuerzas armadas mexicanas de erradicar el crimen organizado. Sheinbaum elogió la captura como un avance importante, resaltando la determinación del gobierno en desmantelar las organizaciones criminales más peligrosas de México. Sin embargo, la creciente violencia sugiere que la guerra contra el narcotráfico continúa siendo una tarea monumental que plantea serios desafíos para las autoridades tanto en México como en Estados Unidos.
















