En un lamentable incidente ocurrido en Paucarpata, Arequipa, Martina Coyla Colque, una madre de 43 años y miembro activo de las Brigadas de Autoprotección Escolar (BAPE), fue atropellada por un conductor que presuntamente se encontraba en estado de ebriedad. El accidente tuvo lugar en las inmediaciones de la Institución Educativa Sor Ana de los Ángeles de CIRCA, mientras Coyla cumplía con su deber de proteger a los menores que transitan por la zona. Testigos indican que el conductor del vehículo, identificado como Juan Yupanqui Huanca, ignoró la señal de “Pare” que la madre estaba sosteniendo, provocando un grave incidente en el que la víctima fue embestida por el automóvil.
El accidente no solo ha generado preocupación en la comunidad, sino también cuestionamientos sobre la seguridad en las calles de Paucarpata. De acuerdo a relatos de vecinos, el vehículo estaba girando hacia el mercado de la zona cuando atropelló a la madre de familia, quien había tomado las precauciones necesarias al detener el tráfico en un área donde la seguridad de los niños es primordial. La falta de respuesta de la policía en el lugar se ha convertido en un punto crítico de discusión, ya que los vecinos expresaron su frustración con el comentario: «No hay policía, solo aparecen para la foto».
Tras el accidente, Martina Coyla fue rápidamente auxiliada por los transeúntes y llevada al hospital Honorio Delgado Espinoza, donde se encuentra recibiendo atención médica. Aunque se desconoce la gravedad de sus lesiones, la comunidad está pendiente de su estado de salud y espera que se tomen las medidas adecuadas para asegurar la seguridad de los escolares en el futuro. Este incidente pone de relieve la importancia de los esfuerzos comunitarios y la labor que realizan los miembros de BAPE para garantizar la protección de los más vulnerables.
Juan Yupanqui Huanca, el conductor involucrado en el accidente, fue detenido y trasladado a la comisaría del sector para llevar a cabo las debidas diligencias. Su estado de ebriedad al momento del incidente ha intensificado la discusión sobre la responsabilidad de los conductores y la necesidad de hacer cumplir las regulaciones de tránsito más rigurosamente. La comunidad clama por acciones concretas que no solo den justicia a Martina, sino que prevengan futuros accidentes similares.
Este desafortunado suceso también ha reabierto el debate sobre la educación vial y la necesidad de concientizar a los conductores acerca del respeto a las señales de tránsito y, sobre todo, a aquellos que se dedican a proteger a los niños en las cercanías de las escuelas. Las autoridades locales recibirán un llamado a la acción por parte de los ciudadanos que exigen un entorno más seguro para todos, especialmente en momentos tan vulnerables como la llegada o salida de las clases.
















