El gobierno de Brasil ha anunciado que, previo a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, las tasas de deforestación en la región amazónica y en el Cerrado han alcanzado niveles récord de disminución. Esta noticia es especialmente relevante en un momento en que el futuro de la selva tropical se ha convertido en un tema central en la contienda electoral. Las estadísticas indican que la deforestación ha caído drásticamente, lo cual podría influir en la decisión de los votantes, quienes están cada vez más conscientes de la importancia ambiental y climática de la Amazonía.
Desde que Luiz Inácio Lula da Silva asumió la presidencia hace tres años, su compromiso ha sido claro: erradicar la deforestación ilegal en la Amazonía para el año 2030. Este compromiso se da en contraste a los periodos anteriores bajo Jair Bolsonaro, donde las tasas de deforestación aumentaron significativamente debido a políticas que favorecían la explotación de recursos naturales sobre la conservación del medio ambiente. Lula ha implementado medidas más estrictas y ha reactivado iniciativas para proteger uno de los ecosistemas más importantes del planeta.
A medida que se acerca la segunda vuelta electoral del 25 de octubre, Lula se medirá contra Flavio Bolsonaro, hijo del anterior presidente, quien ha mostrado interés en continuar con políticas que priorizan el desarrollo económico, aunque promete combatir el crimen organizado en la Amazonía. Las encuestas señalan que la elección será reñida, lo que podría tener importantes consecuencias para el manejo de la selva amazónica. La postura de Flavio sobre la deforestación y la protección ambiental será observada con gran atención por los votantes.
Los datos de satélites confirman que, durante el año que concluyó en julio de 2026, la deforestación en la Amazonía se redujo en un impresionante 41.8%, la mayor disminución desde el comienzo de la recolección de datos en 1988. En el Cerrado, esta caída fue del 23.8%. Estos desarrollos han llevado a activistas y expertos en medio ambiente a calificar este descenso como un indicador positivo de que es posible revertir el daño ambiental, mostrando que la política ambiental puede ser efectivamente cambiada mediante la voluntad política.
El ministro de Medio Ambiente de Brasil, Joao Paulo Capobianco, ha elogiado la reducción de la deforestación como un logro histórico, mientras que Marcio Astrini, del Observatorio do Clima, ha destacado que este avance evidencia la capacidad de Brasil para frenar no solo la deforestación, sino también las emisiones de gases de efecto invernadero. Las selvas tropicales, como la Amazonía, son esenciales para el equilibrio climático del planeta, y su preservación es crucial en la lucha global contra el cambio climático y la conservación de la biodiversidad.
















