• Inicio
  • Noticias
  • Caminar más rápido: la clave para combatir la fragilidad en mayores

Caminar más rápido: la clave para combatir la fragilidad en mayores

Image

La fragilidad en los adultos mayores no es simplemente un signo de envejecimiento, sino un síndrome médico que conlleva riesgos significativos para la salud. Las investigaciones demuestran que aquellos que presentan síntomas de fragilidad, como la lentitud al caminar, tienen una mayor probabilidad de enfrentar complicaciones serias, especialmente tras procedimientos quirúrgicos o episodios de salud críticos, como infecciones o caídas. Estas evaluaciones de fragilidad utilizan métricas como el tiempo necesario para levantarse de una silla y caminar unos pasos, donde un tiempo superior a 13 segundos puede indicar niveles preocupantes de fragilidad.

Un estudio reciente publicado en la revista PLOS ONE ha revelado que el ejercicio, particularmente el caminar a un ritmo más acelerado, puede ser una estrategia efectiva para revertir esta condición. Los investigadores descubrieron que, dentro de un grupo de personas mayores que participaron en caminatas organizadas en centros de retiro, aquellos que se esforzaron por mantener un paso más rápido mostraron mejoras significativas en sus puntuaciones de fragilidad en comparación con aquellos que caminaron a un ritmo más relajado. Estos hallazgos apuntan a la importancia de mantener un nivel de actividad física vigoroso durante la vejez.

La fisioterapeuta Margaret Danilovich, quien lideró el estudio, subraya que el estereotipo de que los mayores deben disminuir su actividad es un error. En su investigación, estableció que grupos de ancianos realizaran caminatas en pasillos, y los animó a alcanzar niveles de actividad que superaran el 70% de su frecuencia cardíaca máxima. Este enfoque proactivo no solo mejoró su condición física, sino que también demostró que los adultos mayores son capaces de más de lo que se les suele permitir. Este cambio en la mentalidad puede ser crucial para combatir la fragilidad.

Los resultados del estudio mostraron que casi el 70% de los participantes que caminaron a un ritmo acelerado mejoraron al menos una categoría en sus niveles de fragilidad, en comparación con el 46% del grupo que caminó más despacio. Sin embargo, también se observó que más personas se retiraron del grupo de alta intensidad, lo que plantea preguntas sobre la generalización de estos resultados a la población mayor en su conjunto. A pesar de esto, el Dr. Kenneth Rockwood enfatiza la importancia de seguir explorando estrategias para prevenir la fragilidad y la necesidad de inversión en investigaciones que respalden el ejercicio en los mayores.

Los hallazgos del estudio sugieren que el ejercicio de alta intensidad podría ser seguro para los adultos mayores, una idea que la Dra. Sara Espinoza apoya tras observar que solo se produjo una caída durante el estudio. Sin embargo, la implementación de estos resultados en las prácticas diarias puede resultar complicada debido a la falta de reembolso por sesiones de ejercicio en alta intensidad dentro del sistema de salud actual. Los investigadores están ansiosos por llevar su estudio más allá, utilizando tecnología de relojes inteligentes para motivar a los mayores a aumentar su ritmo caminando. Esta innovación podría democratizar el acceso a intervenciones que ayuden a combatir la fragilidad y mejorar la calidad de vida de los ancianos.