El gobierno del Reino Unido ha mostrado una nueva apertura para revisar su impuesto sobre los servicios digitales, en respuesta a la creciente presión ejercida por la administración de Donald Trump. Esta señal de disposición surgió tras una entrevista con el Representante de Comercio de EE. UU., Jamieson Greer, quien advierte que las amenazas de Trump de anular un acuerdo comercial y aplicar un arancel del 100% son un asunto serio. Un portavoz del gobierno británico comentó a TIME que están listos para discutir las preocupaciones de EE. UU. y explorar vías de cooperación a nivel internacional.
El impuesto digital del Reino Unido, que grava con un 2% los ingresos de gigantes tecnológicos que operan en el país, ha sido un punto de controversia. Este impuesto ha sido adoptado también por naciones europeas como Portugal y Polonia, generando tensiones con EE. UU., cuyo gobierno ha acusado a Gran Bretaña de utilizar a las empresas estadounidenses como «alcancías». Greer enfatizó la necesidad de eliminar dicho impuesto, subrayando que Estados Unidos no permitirá que sus compañías sean discriminadas fiscalmente.
La relación entre EE. UU. y el Reino Unido ha estado bajo presión no solo por cuestiones comerciales, sino también por tensiones geopolíticas, especialmente desde el inicio del conflicto en Irán. Comentarios despectivos de Trump sobre el liderazgo británico han incrementado las fricciones, incluyendo su advertencia de que podría imponer severos aranceles si el impuesto sobre los servicios digitales no es eliminado. A pesar de estas tensiones, el nuevo liderazgo de Downing Street ha mostrado interés en reestablecer el diálogo con la administración estadounidense.
El reciente ascenso de Andy Burnham como Primer Ministro podría marcar un cambio positivo en las relaciones anglo-estadounidenses. Burnham ha expresado su deseo de entablar un diálogo constructivo con Trump, y ha extendido una invitación al presidente para que visite Manchester. A pesar de su disposición a abrir negociaciones, enfrenta el dilema de cómo manejar el impuesto sobre los servicios digitales, el cual ha generado ingresos significativos para el gobierno británico desde su implementación.
A medida que Burnham evalúa las políticas propuestas por Trump en áreas como el petróleo del Mar del Norte, que podrían enriquecer al Reino Unido, se encuentran en juego importantes decisiones económicas. Mientras Trump elogia la apertura de Burnham a considerar nuevas licencias de exploración, el Primer Ministro ha manifestado que mantiene una mente abierta al respecto. Sin embargo, cualquier movimiento que signifique sacrificar ingresos fiscales podría tener implicaciones profundas para la economía británica en el futuro.
















