Los equipos de rescate en Colombia están laborando incansablemente tras el devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el país el lunes por la mañana. Las labores se centran en liberar a las personas atrapadas en edificios colapsados y bajo escombros, especialmente en las ciudades de Cali y Pereira, donde se han reportado la mayoría de las muertes. Hasta el momento, más de 180 personas han sido confirmadas como víctimas fatales, aunque informes de autoridades locales sugieren que la cifra real podría superar las 240. La situación ha llevado al presidente Abelardo de la Espriella a declarar un estado de emergencia nacional.
El terremoto tuvo lugar a las 07:34, hora local, y sus temblores se sintieron a lo largo de una extensa área de la Colombia occidental, con varias réplicas que continuaban sintiéndose incluso dos días después del evento. Las cifras de heridos ascienden a cerca de 2,600, mientras que aproximadamente 200 personas siguen desaparecidas. La devastación podría reflejarse en la destrucción de más de 1,100 viviendas y en los daños reportados en más de 8,000 propiedades, marcando un periodo crítico de recuperación que enfrentan las autoridades.
La noche del lunes al martes, varios residentes se vieron forzados a pasar la noche al aire libre por temor a nuevas réplicas y por la destrucción de sus hogares. En Cali, donde se han reportado 95 muertes, se estableció un centro de comando unificado para organizar los esfuerzos de rescate. El alcalde Alejandro Eder comunicó que 239 personas continuaban atrapadas, además de informar sobre los 949 heridos y los 45 edificios colapsados total o parcialmente. La situación en la ciudad ha llevado a que muchos ciudadanos permanezcan en la calle, creando un ambiente de incertidumbre y temor.
La tragedia se ha profundizado con el colapso de varios pisos en uno de los hospitales de Cali, donde pacientes, en particular niños, quedaron atrapados tras la caída de estructuras. En una escuela local, la tragedia ha sido aún más impactante, con el deceso de cuatro niños luego del derrumbe de su escuela. El alcalde del municipio de Calima, donde ocurrió este trágico incidente, ha declarado el toque de queda a partir de las 20:00 hora local en respuesta a la creciente preocupación por posibles saqueos.
A medida que la ayuda internacional comienza a llegar, la comunidad global ha expresado su solidaridad con Colombia. La ONU ha anunciado su disposición a apoyar la respuesta gubernamental, mientras que otros países, incluido Estados Unidos, han ofrecido contribuciones significativas de fondos para asistir en la recuperación. Sin embargo, las autoridades también exhortan a la ciudadanía a permanecer informados y no caer en desinformación, un llamado especialmente realizado por el alcalde de Manizales, quien ha advertido sobre las alarmas generadas por rumores en las redes sociales. La crisis sigue siendo un momento desafiante para Colombia, con la esperanza de un rápido alivio para los afectados.
















