Alianza francesa-marroquí: Un giro histórico en el Mediterráneo

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La reciente visita de estado del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, a Rabat marca un nuevo capítulo en las relaciones entre Francia y Marruecos, simbolizando un avance estratégico sin precedentes en la región del Mediterráneo. Este encuentro, realizado los días 15 y 16 de julio de 2026, fue acompañado por un alto nivel de representación del gobierno francés, incluyendo figuras clave como los ministros de Exteriores y de Interior. La intención principal de esta visita es establecer un Tratado de Amistad que será firmado por el rey Mohamed VI en su próxima visita a París, lo que no solo solidifica la cooperación bilaterales, sino que también refleja una reconfiguración del equilibrio político en el norte de África.

El apoyo explícito del presidente Emmanuel Macron hacia la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental ha sido crucial en esta transformación de las relaciones franco-marroquíes. Esta iniciativa, que emergió en el verano de 2024, ha desatado lo que anteriormente era un impasse en las relaciones, marcado por un distanciamiento por temas de visados y el escándalo de espionaje Pegasus. Para Marruecos, contar con el respaldo de Francia, un miembro influyente del Consejo de Seguridad de la ONU, representa una victoria estratégica significativa. Esta decisión también implica un giro pragmático para Francia, que ha elegido consolidar su alianza con Marruecos, restando importancia a su complejo vínculo con Argelia.

La agenda de Lecornu en Rabat abarcó importantes discusiones en áreas de defensa, infraestructura y seguridad, enfocándose en una colaboración mutua. En particular, se discutió la creación de una industria militar local en Marruecos, donde Francia tiene interés en participar activamente. Asimismo, la modernización del país en preparación para la Copa Mundial de la FIFA 2030 presenta una oportunidad significativa para las empresas francesas, que desean captar contratos para expandir la red del Tren de Alta Velocidad. Además, la colaboración en seguridad, anticipándose a los retos que planteará el torneo, es un aspecto que se abordará mediante el intercambio de tecnología y estrategias de seguridad desarrolladas para los Juegos Olímpicos de París 2024.

Marruecos se posiciona como el líder en la producción de energía limpia en el norte de África, un sector en el cual las inversiones francesas son especialmente deseadas. Durante las reuniones recientes, las delegaciones discutieron sobre las oportunidades en el sector del hidrógeno verde y energías renovables, donde Marruecos ya tiene planes de inversión. También se exploró la viabilidad de interconexiones eléctricas submarinas para llevar energía solar y eólica directamente a Europa. Un aspecto técnico innovador en estas charlas fue cómo la experiencia nuclear de Francia podría facilitar la implementación de reactores modulares pequeños en Marruecos, cruciales para asegurar el suministro eléctrico en un país que enfrenta desafíos hídricos.

Con la firma del Tratado de Amistad proyectado entre Mohamed VI y Emmanuel Macron, ambos gobiernos buscan crear un marco duradero que estabilice sus relaciones a largo plazo, independientemente de los cambios políticos que puedan surgir. Este tratado, que representa un esfuerzo concertado para asegurar la cooperación mutua en diversas áreas, tiene como objetivo proteger tanto los acuerdos existentes como futuros proyectos de los vaivenes políticos en Francia. Así, se pretende cimentar una alianza que no solo fortalezca la posición de Marruecos en el Mediterráneo, sino que también garantice a Francia un socio estratégico en una región de vital importancia.