A solo una semana de la segunda vuelta electoral en Perú, el candidato Roberto Sánchez cerró el debate con un emotivo discurso que resonó en el auditorio. Proveniente de un contexto humilde, Sánchez enfatizó su compromiso con las familias peruanas y su deseo de servir a los más necesitados. «Yo vengo de abajo, he trabajado toda mi vida, quiero a mi familia, quiero a mi país, soy un hombre de fe, no le voy a fallar a nuestro pueblo, sobre todo a los pobres», expresó, apelando a la empatía de los votantes que han vivido en carne propia las dificultades económicas y sociales que enfrenta el país.
En sus declaraciones, Sánchez enmarcó la elección del 7 de junio no solo como una decisión política, sino como un mandato ciudadano para construir consensos en un país fragmentado. Hizo un llamado a la unidad, recordando que en la primera vuelta ninguna fuerza política obtuvo la mayoría, lo que interpretó como una oportunidad para crear un nuevo tipo de política inclusiva. «Nuestro plan de gobierno no es solo mío, sino de todos los peruanos que han contribuido con sus ideas para mejorar el desarrollo del país», aseguró, mostrando una propuesta amplia y representativa.
Durante su intervención, el candidato de Juntos por el Perú hizo hincapié en la necesidad de recuperar la democracia, un valor que ha sido cuestionado en diversas ocasiones a lo largo de la historia reciente del país. Recordó cómo en las elecciones pasadas, los ciudadanos ya habían manifestado su rechazo a ciertas ideologías que, según él, han puesto en riesgo la estabilidad y el progreso nacional. Su confianza se centró en que los peruanos, una vez más, elegirán avanzar hacia una democracia más sólida y representativa.
Además, Sánchez eligió el Día de la Bandera, el 7 de junio, para apelar a un sentimiento de patriotismo y dignidad. Este simbolismo se convirtió en el eje de su llamado final, ya que instó a los ciudadanos a revalorizar la identidad peruana y a luchar por un futuro mejor. «Ese día será el Día de la Dignidad y la Recuperación de la Patria», afirmó, sugiriendo que el voto no solo es una elección, sino un acto de reafirmación nacional.
Por último, al cerrar su discurso, Sánchez dejó claro que su compromiso va más allá de la campaña electoral. Con un mensaje de esperanza y transformación, enfatizó que, unidos, los peruanos pueden superar los retos que enfrentan. «Juntos podemos transformar el Perú», manifestó con determinación, buscando encender un espíritu de colaboración entre todas las fuerzas políticas y sociales que buscan el bienestar del país, especialmente de aquellos que han sido históricamente marginados.















