El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha acusado a Estados Unidos de crear un «caso fraudulento» en un contexto que podría llevar a una intervención militar. Esta declaración se produce tras la publicación de un informe por parte del sitio de noticias Axios, que alegó que Cuba había adquirido drones de ataque capaces de alcanzar objetivos en Florida. Rodríguez enfatizó que el gobierno cubano «ni amenaza ni desea la guerra», buscando desmentir las afirmaciones de que La Habana está preparando una ofensiva militar contra Estados Unidos, y que la adquisición de tecnología militar es simplemente una medida de defensa ante la creciente hostilidad estadounidense.
Cuba enfrenta actualmente una severa crisis de combustible, exacerbada por un bloqueo petrolero por parte de Estados Unidos. Esta situación ha llevado al gobierno cubano a buscar alternativas para hacer frente a las demandas de la administración del presidente Donald Trump, quien ha hecho hincapié en la necesidad de un «acuerdo» que garantice la estabilidad en la isla. Las amenazas de intervención militar, similar a las acciones en Venezuela contra Nicolás Maduro, han intensificado la tensión entre ambos países. Mientras tanto, los cubanos continúan padeciendo serios problemas de abastecimiento de energía y otros recursos básicos, lo que ha suscitado descontento social.
El informe de Axios sugirió que la intención de Cuba al utilizar los drones podría dirigirse hacia la Bahía de Guantánamo, donde se encuentra la base militar estadounidense, así como a posibles objetivos en Cayo Hueso, Florida. Este escenario ha sido descrito por funcionarios estadounidenses como un posible pretexto que justificará una acción militar por parte de Estados Unidos, en medio de alegaciones de la presencia de asesores militares iraníes en territorio cubano. Esta nueva narrativa ha generado un clima de alerta y desconfianza en la región, con implicaciones serias para la seguridad hemisférica.
En medio de estos desarrollos, Rodríguez manifestó en redes sociales que el gobierno estadounidense está utilizando una estrategia de desinformación para sustentar su «guerra económica» contra el pueblo cubano. Afirmó que, aunque Cuba no busca la guerra, está tomando medidas necesarias para prepararse ante posibles «agresiones externas» y para garantizar su autodefensa. Las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos para mitigar tensiones continúan, pero la situación económica crítica de la isla, marcada por apagones frecuentes y escasez de alimentos y medicinas, ha avivado la disidencia popular.
La capacidad de Cuba para resistir las presiones externas ha sido debilitada, a diferencia de épocas anteriores cuando recibió apoyo de aliados como Venezuela. La administración de Trump ha implementado nuevas sanciones que han afectado incluso a entidades de inteligencia cubanas y a individuos específicos, al tiempo que aumentaron las operaciones de vigilancia sobre la isla. La actual política estadounidense se enmarca dentro de la reivindicación de la «Doctrina Monroe», en la que se establece la hegemonía de Estados Unidos en el continente americano, mostrando un claro antagonismo hacia regímenes de izquierda en Latinoamérica y reavivando tensiones históricas que podrían tener consecuencias desastrosas.














