El pasado jueves, Fabián Picardo, ministro principal de Gibraltar, logró finalmente realizar una comparecencia en el Hotel Palace de Madrid, un evento que suscitó bastante interés mediático, sobre todo considerando que, hace once años, no pudo hacerlo debido a presiones políticas. En 2015, el entonces Gobierno de Mariano Rajoy, a través de su ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García Margallo, había intentado evitar que Picardo apareciera en un evento similar, lo que representó un duro golpe para su autoestima. Sin embargo, esta vez, Picardo aprovechó el mismo espacio en el que se frustró su intervención anterior, marcando así un regreso significativo al escenario español.
La comparecencia de Picardo se produjo tras una importante reunión con el actual ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en el Palacio de Viana, donde se discutieron cruciales aspectos sobre la futura relación entre Gibraltar y España. Entre los temas tratados se encontraba la posible eliminación de las fronteras físicas y la integración de Gibraltar en el espacio Schengen, un paso que permitiría la supervisión de la policía española en los aeropuertos y puertos de Gibraltar, así como una mayor colaboración en materia de inmigración y controles de residencia.
Durante su intervención, Picardo expresó un notable optimismo sobre las oportunidades que ofrece el Acuerdo Unión Europea-Reino Unido, comentando que, aunque reconoce las diferencias en cuanto a la soberanía, el pacto resulta favorable para la prosperidad compartida en el Campo de Gibraltar. Destacó que este acuerdo es un paso hacia el futuro, que busca ofrecer beneficios tangibles a la población de la región, especialmente en términos de libre tránsito de personas y mercancías a través de controles armonizados.
A pesar de la afortunada evolución de los acontecimientos, Picardo mostró cierta incomodidad al ser cuestionado sobre la soberanía de Gibraltar. En un claro intento de desviar la atención de este espinoso asunto, aseguró que su visita era una oportunidad para hablar de convivencia y prosperidad, dejando entrever el deseo de avanzar y no quedarse atrapado en viejas disputas. A este respecto, al ser preguntado sobre si el acuerdo podría abrir la puerta a futuras conversaciones sobre soberanía, Picardo reiteró un enérgico «no» al estilo de la antigua primera ministra británica Margaret Thatcher.
El optimismo mostrado por el Gobierno español con respecto a este tratado contrasta con las críticas de la oposición política en España, sobre todo del Partido Popular. Este último ha señalado que el Gobierno actual ha descuidado una oportunidad única para reintegrar parte de la soberanía perdida con el Brexit. Además, subrayan que Gibraltar ha seguido ganando territorio mediante prácticas como el ‘bunkering’, lo que podría complicar aún más las cuestiones medioambientales y de control en la costa.















