Guerra en Oriente Medio y su Impacto en el Crecimiento Económico Global

El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, ha emitido una católica advertencia sobre el impacto de la actual guerra en Oriente Medio, destacando que, incluso con el alto el fuego actual anunciado por el presidente de EE. UU., Donald Trump, las repercusiones sobre la economía global serán significativas. Durante una entrevista reciente con Reuters, Banga subrayó que el crecimiento económico mundial podría enfrentar una desaceleración significativa, con proyecciones que apuntan a una reducción del crecimiento entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales en un escenario optimista, que podría incrementarse hasta un punto porcentual si el conflicto se intensifica. Estas estimaciones son un llamado a la acción para los líderes globales que buscan maneras de mitigar el daño a las economías vulnerables en el contexto de la guerra.

Además de afectar al crecimiento económico, Banga también advirtió sobre el aumento de la inflación, que podría incrementarse entre 200 y 300 puntos básicos en un breve periodo si el conflicto se mantiene. Para los mercados emergentes y las economías en desarrollo, el Banco Mundial ha revisado a la baja su previsión de crecimiento, ahora estimando un crecimiento del 3,65 % en 2026, en comparación con el 4 % proyectado anteriormente. En el peor de los casos, con un conflicto prolongado, este crecimiento podría caer hasta un alarmante 2,6 %. La inflación en estos países también es objeto de revisión, estimándose que alcanzará el 4,9 % en 2026, reflejando un aumento considerable en los precios de productos esenciales.

La guerra ha generado consecuencias catastróficas, incluyendo un aumento del 50 % en los precios del petróleo, interrumpiendo el suministro de recursos vitales como gas y fertilizantes y afectando seriamente al turismo y al transporte aéreo. Esta crisis está afectando la capacidad de los países para satisfacer su demanda energética, lo que ha llevado al presidente del Banco Mundial a reflexionar sobre la fragilidad del alto el fuego que se ha negociado. A medida que las tensiones entre Israel e Irán aumentan, la posibilidad de que el alto el fuego se mantenga parece lejana. La falta de un acuerdo sólido podría llevar a un colapso aún mayor de la infraestructura energética, aumentando así el impacto negativo en la economía global.

Banga subrayó la importancia de que los países en desarrollo adopten estrategias de diversificación de sus fuentes de energía y trabajen hacia la autosuficiencia energética. El Banco Mundial ha comenzado a colaborar con varios países, incluidos algunos pequeños Estados insulares, para acceder a fondos destinados a respuestas a crisis, evitando al mismo tiempo la implementación de subsidios no sostenibles que agravarían la situación fiscal. En una notable referencia a Nigeria, Banga destacó cómo una inversión significativa en refinerías ha permitido al país aumentar su producción y satisfacer la demanda de combustible en la región, sirviendo como modelo de autosuficiencia energética.

Asimismo, el Banco Mundial está explorando proyectos para expandir la producción de energía en países como Mozambique, que busca diversificar su capacidad mediante el gas natural y la energía hidroeléctrica. La financiación de proyectos de energía nuclear también ha cobrado relevancia, con negociaciones para extender la vida útil de los reactores existentes y fomentar nuevos desarrollos nucleares. Como advirtió Banga, la necesidad de adoptar una combinación de energías renovables como la eólica y la solar, junto con energías más tradicionales, es imperativa para evitar una dependencia excesiva de los combustibles fósiles y garantizar un futuro energético sostenible.