Desaceleración de la economía de China: ¿qué le espera en 2026?

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El crecimiento económico de China se ha encontrado con un obstáculo significativo, ya que se prevé que la tasa de expansión del PIB caiga por debajo del 5% por primera vez en años, con una estimación de solo 4.4% para 2026. Esta desaceleración es parte de una tendencia más amplia que afecta a la economía global, pero se manifiesta de manera particular en la situación china. Aunque ha existido un respiro temporal gracias al pacto comercial con Estados Unidos, la disminución en las exportaciones ha sido notable y está más ligada a factores estructurales que a simples fluctuaciones del mercado.

Uno de los factores que contribuye a esta desaceleración es la menor inversión privada en sectores clave, como la inteligencia artificial. Mientras Estados Unidos está viendo un crecimiento robusto a través de este tipo de inversiones, China se encuentra rezagada, lo que ha limitado su capacidad de aumentar el PIB. La reticencia de las empresas chinas a invertir en innovación y tecnología está costando al país en términos de competitividad y crecimiento a largo plazo.

En el ámbito internacional, el acuerdo comercial firmado entre Estados Unidos y China creó de momento un clima de alivio; sin embargo, las tensiones subyacentes persisten. La relación entre ambas economías sigue siendo tensa, marcada por un profundo escepticismo y rivalidad, lo cual influye negativamente en el comercio bilateral. Aunque se han revertido ciertos aranceles, la incertidumbre sigue proyectando sombras sobre las perspectivas comerciales de ambos lados, complicando aún más la recuperación de las exportaciones chinas.

Las cifras de comercio exterior reflejan un panorama complicado. En octubre de 2025, las exportaciones chinas experimentaron una caída interanual del 1,1%, un indicativo claro de que la anticipación de compras en el inicio del año podría haber generado una burbuja que ya comienza a desinflarse. A la par, las importaciones han experimentado un aumento del 1%, lo que sugiere un cambio en la dinámica comercial que también podría obstaculizar el crecimiento futuro del PIB.

Por último, el sector del consumo muestra signos de debilidad, exacerbados por el alto nivel de ahorro de los ciudadanos y la corrección en el mercado inmobiliario. A pesar del aumento de los ingresos y el incremento en gastos sociales, los consumidores siguen siendo cautelosos, impactando la demanda interna. En respuesta a esta situación, el gobierno chino ha comenzado a implementar medidas de estímulo, incluyendo recortes en las tasas de interés y una mayor inversión en infraestructura, para mantener el crecimiento, aunque se espera que el crecimiento de la economía china se mantenga por encima de la media global, enfrentando desafíos sin precedentes.