El rey Mohamed VI de Marruecos ha reiterado su firme apoyo a Arabia Saudí en medio de la creciente amenaza que representan los ataques hutíes. En una serie de mensajes dirigidos al rey Salman bin Abdulaziz Al Saud y al príncipe heredero Mohammed bin Salman, el monarca marroquí dejó claro que cualquier agresión contra el reino saudí sería considerada como un ataque directo a Marruecos. Esta declaración refleja no solamente la unión entre ambos países, sino también la profunda interconexión de sus respectivas seguridades en un contexto regional cada vez más tumultuoso.
En sus mensajes, el rey afirmó que la seguridad y estabilidad de Arabia Saudí y de los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo son indisolubles de la seguridad marroquí. Expresó que la defensa de los intereses de Arabia Saudí y de los estados del Golfo forma parte de los intereses estratégicos de Marruecos. Esta declaración es un claro indicativo del alineamiento político que existe entre Rabat y Riad, el cual se intensifica a medida que los hutíes lanzan ataques más audaces contra las infraestructuras saudíes y sus ciudades.
El rey Mohamed VI mostró su preocupación ante la serie de ataques dirigidos por los hutíes que han afectado a instalaciones civiles y económicos saudíes. subrayó que estos actos no solo representan una amenaza para Arabia Saudí, sino que tienen repercusiones a nivel regional, afectando la seguridad de países vecinos y la integridad de las rutas marítimas vitales. Al enfocarse en los intentos de atacar Meca y Medina, el mensaje del rey adquiere una dimensión tanto política como religiosa, resaltando la importancia de proteger los lugares sagrados del Islam.
Además, el rey condenó lo que calificó de «actos criminales» y atribuyó la responsabilidad de estos ataques al movimiento hutí, así como a quienes lo apoyan logísticamente. Insistió en que los perpetradores deben rendir cuentas no solo ante la justicia internacional sino también ante la historia. Esta exigencia sitúa los ataques hutíes dentro del marco del derecho internacional, sugiriendo que no pueden quedar impunes y que la comunidad internacional debe actuar para poner fin a esta situación.
La postura de Marruecos se alinea con una creciente coordinación regional en torno a la seguridad de Arabia Saudí, respaldada por otros países como Turquía y Egipto. El rey Mohamed VI reafirmó que Marruecos se mantiene firme en la defensa de la soberanía y la seguridad saudíes, con el firme convencimiento de que la amenaza que representan los grupos armados trasciende el ámbito local. Con un llamado a la unidad y la solidaridad entre las naciones de la región, el monarca marroquí reitera su compromiso con la defensa del bienestar de todos los pueblos árabes en estos tiempos difíciles.
















