Cuando aceptaste la invitación a cenar en ese nuevo restaurante de sushi la semana pasada, la idea parecía atractiva y emocionante. Sin embargo, ahora que ha llegado el tan esperado día, te sientes exhausto y el simple hecho de pensar en vestirte con pantalones reales y asumir el trayecto por toda la ciudad se siente como una tarea monumental. Aunque el deseo de ver a tu amigo sigue presente, la idea de relajarte en el sofá resulta mucho más seductora. Antes de enviar un mensaje para cancelar, podrías plantearte una alternativa menos exigente: ¿qué tal si la cena se convierte en una caminata de 20 minutos o un encuentro en casa para pedir comida para llevar? Tal vez podrías estar en pijama y ponerte al día con tu amigo sin la necesidad de preparar un evento completo.
La psicóloga clínica Jana Rundle, establecida en Austin, a menudo aconseja a sus clientes sobre la importancia de ajustar los planes sociales en momentos de agobio. Para Rundle, las personas suelen pensar que, si no pueden cumplir con la totalidad de un plan, lo mejor es cancelarlo. Sin embargo, esta perspectiva ignora la posibilidad de simplificar el encuentro. «Identifiquemos qué es lo que resulta difícil y resolvamos ese problema para que aún podamos conseguir la conexión que necesitamos», menciona Rundle, resaltando que lo esencial es mantener el vínculo.
La importancia de dividir el tiempo y la energía se profundiza en el modelo de relaciones sociales desarrollado por Katherine Fiori, psicóloga de la Universidad de Adelphi. Este modelo sostiene que el tiempo y la energía son recursos independientes, lo que implica que tener tiempo no siempre significa que se disponga de la energía necesaria para socializar. Una tarde con un amigo cercano puede requerir menos esfuerzo emocional, ya que no existe la presión de dar una impresión perfecta. Ajustar las expectativas de la cita social puede convertir una noche que parecía agotadora en una oportunidad manejable para disfrutar de la compañía.
Identificar qué aspectos específicos hacen que un plan social se sienta abrumador es un paso crucial. Rundle propone un simple ejercicio mental: imaginar que tu salida será breve, sin complicaciones y placentera. Este enfoque puede revelar que los obstáculos son logísticos, como el tiempo de viaje o la necesidad de preparar algo para un encuentro. Al realizar pequeños cambios, como sugerir reunirse a mitad de camino o simplemente pedir algo para compartir, puedes reducir la presión y permitirte disfrutar del tiempo con tus seres queridos sin la carga de los preparativos.
Finalmente, al reestructurar los planes, es vital comunicarse abiertamente con amigos para no hacerlos sentir rechazados. La clave está en expresar el deseo de verse y luego sugerir una alternativa menos demandante. Rundle explica que los amigos generalmente estarán dispuestos a adaptarse a las circunstancias. Adicionalmente, la idea de ser un amigo que no exige estándares altos para las reuniones puede alentar a otros a ser más inclusivos y menos preocupados por la perfección al socializar. En última instancia, el objetivo es mantener las conexiones en la vida de cada uno, disfrutando los momentos compartidos, sin importar cuán pequeños o informales sean.
















