Fatima Ezzahra El Mansouri ha marcado un hito histórico para Marruecos y para el mundo árabe al convertirse en la primera mujer en asumir la jefatura del Gobierno de Marruecos. Su nombramiento realizado por el Rey Mohamed VI representa un avance significativo en la representación femenina en la política de la región. Sin embargo, este cambio no implica una transformación radical en la estructura política del país, dado que su designación se ajusta a los preceptos constitucionales, donde el monarca elige al jefe del Gobierno del partido ganador en las elecciones legislativas. En este caso, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) fue el vencedor, aunque con una mayoría relativa que evidencia cierta fragilidad en el respaldo popular, lo que podría influir en la estabilidad del nuevo Gobierno.
A pesar de su carácter inédito, la llegada de El Mansouri al liderazgo del Ejecutivo en Marruecos es un paso importante, pero no revolucionario. Marruecos ha estado avanzando progresivamente en los derechos de las mujeres desde la promulgación del Código de Familia en 2004, que garantiza derechos fundamentales. Las políticas de igualdad en sectores clave, como la prohibición del uso del velo en ciertos empleos estatales y la inclusión de mujeres en cargos militares y administrativos, demuestran un camino hacia la modernización que incorpora a la mujer. No obstante, este modelo sigue enfrentando limitaciones sociales y políticas que podrían obstaculizar un cambio más profundo en la dinámica de género en el país.
La trayectoria de Fatima Ezzahra El Mansouri es notable y refleja un entorno privilegiado y cosmopolita. Hija de un alto funcionario y sobrina de un médico reconocido, su formación en Derecho inmobiliario y su extensa carrera política dentro del PAM subrayan su conexión con la élite política marroquí. Su experiencia como alcaldesa de Marrakech y ministra de Vivienda consolidan su perfil como una tecnócrata moderna. Fundado en 2008, el PAM se ha posicionado como un actor estructural en el sistema político marroquí, buscando frenar el avance del islamismo político. La dirección que asumirá El Mansouri en este partido será crucial para definir su gestión y el futuro del entorno político en Marruecos.
El estilo político de El Mansouri se caracteriza por un enfoque pragmático centrado en la modernización y la eficiencia administrativa. La ideología del PAM aboga por un modernismo tecnocrático que rechaza el islamismo político y promueve una economía de mercado con políticas sociales. Aunque su programa de gobierno, todavía en negociación, incluye ambiciosos compromisos como la generación de un millón de empleos netos y la reducción del desempleo juvenil, la principal incógnita radica en la financiación de estas iniciativas. Los retos económicos de Marruecos son significativos, y la implementación de este plan requerirá un sólido apoyo financiero y una estrategia clara que logre la confianza del electorado.
Frente a estos desafíos, Fatima Ezzahra El Mansouri deberá enfrentarse a la limitada legitimidad de su Gobierno, con un respaldo electoral inferior al 40% y un Parlamento fragmentado. La coalición de gobierno, que probablemente incluirá al PAM, el RNI y el Istiqlal, necesitará negociar constantemente ante una oposición que crece, especialmente del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD). Además, el aumento del desempleo y la creciente desilusión de la juventud podrían generar un clima propenso a la protesta social. Para España, la llegada de El Mansouri sugiere un continuo en las relaciones bilaterales, bajo la premisa de un interlocutor más previsible y pragmático, aunque con exigencias en áreas como la gestión migratoria. Sin duda, su ascenso a la jefatura del Gobierno representa una nueva etapa en la política marroquí, donde el equilibrio entre modernización y control sobre fuerzas políticas emergentes será clave en los próximos años.
















