Abstención Juvenil en Marruecos: El Impacto de la Generación 212

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Las elecciones legislativas en Marruecos han culminado con el cierre de los colegios electorales, revelando no solo la nueva composición de la Cámara de Representantes, sino también un fenómeno alarmante: la abstención juvenil. Con un porcentaje de participación que ronda un 61,9%, esta elección ha marcado un nuevo récord de desinterés en la democracia marroquí, con los jóvenes jugando un papel protagónico en esta tendencia negativa. Esta situación pone de manifiesto una profunda desconexión entre las nuevas generaciones y el sistema político, a solo un año de las masivas protestas impulsadas por la “Generación 212”, que exigía cambios estructurales en la sociedad y la política del país.

El contexto que rodea a esta elección es particularmente complejo. En 2025, la “Generación 212” emergió en un panorama marcado por el descontento social y la precariedad económica. Esta movilización juvenil se ha caracterizado por la ausencia de líderes visibles y una estructura organizativa que se aleja de las fórmulas tradicionales. Utilizando plataformas digitales como TikTok e Instagram, los jóvenes han canalizado su frustración hacia un debate genuino sobre el futuro del país, en el que la falta de oportunidades laborales y el aumento del costo de vida son temas recurrentes. Sin embargo, esta ira ha encontrado poco eco en el sistema político existente, lo que ha alentado el sentimiento de impotencia y la decisión de no participar en el proceso electoral.

El descontento hacia los partidos políticos tradicionales ha ido in crescendo, especialmente entre los jóvenes que sienten que sus aspiraciones no son escuchadas. A pesar de que las movilizaciones de la “Generación 212” han respetado la figura del rey Mohamed VI y las estructuras monárquicas, han lanzado un claro mensaje a los partidos en el poder, acusándolos de ineficacia. La falta de respuesta a las demandas de una generación que enfrenta una dura realidad socioeconómica ha llevado a un quiebre en la confianza en las instituciones, haciéndose palpable en el alto índice de abstención registrado en estas elecciones.

A lo largo de la jornada electoral, 28 partidos se disputaron el favor del electorado. La coalición gobernante, junto con la oposición islamista y partidos de izquierda, intentaron convencer a los votantes de volver a las urnas. Sin embargo, la apatía resultó ser un adversario formidable. El gobierno tiene ahora la responsabilidad de reconstruir la confianza de la ciudadanía, especialmente entre los jóvenes, cuya voz ha quedado silenciada en este proceso electoral. Es evidente que el desafío no radica solo en contar votos, sino en abordar los problemas estructurales que han llevado a la juventud a desvincularse del sistema democrático.

Frente a un panorama de desafíos urgentes, el nuevo Gobierno deberá actuar rápidamente para enmendar la situación creada por esta récord de abstención. Expertos sugieren que las reformas deben ir más allá de simples promesas, requiriendo un compromiso real con las demandas de la juventud que busca un futuro más prometedor. La desconexión entre las nuevas generaciones y la política puede ser revertida, pero eso dependerá fundamentalmente de la capacidad de los partidos para reinventarse y ofrecer alternativas viables que realmente resuene con los intereses y las esperanzas de la “Generación 212.” Este es solo el principio de un largo camino hacia la reconciliación entre el sistema político y la juventud de Marruecos.