Elecciones en Marruecos: El PAM se Alza con el Liderazgo

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Las recientes elecciones legislativas en Marruecos han dado un vuelco significativo al panorama político del país, con el **Partido Autenticidad y Modernidad (PAM)** emerge como el principal ganador al obtener 97 escaños. Este resultado sitúa a **Fatima Zahra Mansouri**, una figura clave en el partido, en una posición propicia para convertirse en la primera mujer en liderar un Gobierno en el mundo árabe. La victoria del PAM representa no solo un cambio en la administración, sino también un paso importante hacia la inclusión de las mujeres en puestos de liderazgo dentro de la política árabe, un hecho histórico con importantes repercusiones tanto a nivel local como internacional en la región.

El contexto de estas elecciones estuvo marcado por un significativo descontento hacia el **Partido Agrupación Nacional de los Independientes (RNI)**, liderado por el hasta ahora primer ministro **Aziz Akhannouch**, quien sufrió un duro revés con la pérdida de 36 escaños y un notable descenso en la participación electoral que se situó en un 38,08%. La abstención, especialmente presente en las grandes ciudades, contrasta con la masiva participación en el Sáhara, donde las afluencias alcanzaron cifras cercanas al 75%. Este fenómeno ha reflejado una desafección urbana que, en combinación con una movilización en las zonas rurales, ha transformado el mapa electoral del país.

El nuevo escenario que se vislumbra también se debe en gran medida al ascenso de la figura de **Fouzi Lekjaa**, un político que aparentemente ha logrado conectar con el electorado gracias a su perfil técnico y su capacidad para abordar de manera clara y efectiva los desafíos económicos que enfrenta Marruecos. La victoria del PAM se ve como un mandato popular para plantear soluciones concretas a los problemas que han afectado a la economía del país, como la inflación y el aumento del coste de vida, temas que han tenido un impacto directo en la decisión de los votantes, quienes han penalizado fuertemente al Gobierno saliente.

En el ámbito parlamentario, el resurgimiento del **Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD)**, que ha pasado de 13 a 54 escaños, añade otra capa compleja a la governabilidad próxima. Aunque el PJD ha decidido no participar en el Gobierno, su notable avance proporciona una base sólida para ejercer una oposición constructiva, un aspecto que podría resultar saludable para el sistema político marroquí. **Fatima Zahra Mansouri**, liderando el PAM, se ha mostrado abierta a diversas alianzas, lo que indica que podrían estar en marcha negociaciones para la formación de un nuevo ejecutivo de coalición que incluya al RNI y al Istiqlal.

Por último, la nueva administración tendrá el desafío de abordar las desigualdades estructurales que han persistido en Marruecos, conforme lo ha señalado el rey **Mohamed VI** en sus discursos. En un contexto de creciente presión social por mejorar las condiciones de vida, es esencial que el nuevo Gobierno impulsa políticas que contrarresten la percepción de un «Marruecos a dos velocidades». Asimismo, el enfoque estratégico hacia las relaciones con España se reafirma, apuntando a un futuro de colaboración bilateral más estrecha, especialmente en el manejo de las cuestiones migratorias y en los esfuerzos por una mayor estabilidad en la región.